Tulio Ramírez (*)
La verdad es
que en política pareciera que todo se vale, sobre todo si los que la llevan
adelante son expertos en manipulación, propaganda, demagogia y mentiras para
acceder o conservar el poder. No estamos hablando solo del presente, ojo. Los
partidos que se rotaron en el poder durante la llamada IV República, también
eran expertos en demagogia y promesas falsas para acceder o no soltar la silla
de Miraflores.
Recordamos las famosas planchas de zinc y los sacos de cemento que se repartían en los Barrios populares para ganarse el favor de las mayorías, sin dejar de mencionar la recurrente promesa de meter en cintura a especuladores y corruptos. Pero nada jalaba más el voto que llenar los ministerios de compañeros de partido.
Recordamos las famosas planchas de zinc y los sacos de cemento que se repartían en los Barrios populares para ganarse el favor de las mayorías, sin dejar de mencionar la recurrente promesa de meter en cintura a especuladores y corruptos. Pero nada jalaba más el voto que llenar los ministerios de compañeros de partido.