miércoles, 24 de diciembre de 2014

Baja California Sur y los venezolanos



Torote obra de Marisa Manuzzato (2013)

San José del Cabo es una población de México ubicada en el Estado de Baja California Sur, fue fundada por el jesuita Nicolás Tamaral y el padre visitador José Echeverría el 8 de abril de 1730. La ocupación humana de la península de California tiene entre 13 y 15 mil de antigüedad. Un interesante ejemplo de ello son las pinturas murales de la Sierra de San Francisco y los restos arqueológicos y artísticos que se preservan en diversos sitios a lo largo de la península.


La colonización española no fue fácil en las tierras de Baja California Sur. Luego de tres intentos el capitán Fortún Jiménez desembarcó en la bahía de la Paz en 1533.

Al poco tiempo llegó Hernán Cortez atraído por la noticia de la explotación perlífera indígena y la existencia de raros ejemplares de perlas de nácar negro. Recorrió, el colonizador de Tenochtitlán, la zona y le dieron su nombre a la porción de mar entre la península y la costa del continente, ahora también conocida como golfo de California. Zona rica en especies marinas y lugar de reproducción de grandes mamíferos marinos, como ballenas y delfines.  

Los jesuitas fueron quienes finalmente fundaron misiones, a partir del siglo XVII, a lo largo de la península de California, que inicialmente se creía era una isla. En los años sucesivos a su llegada establecieron poblados y catequizaron a los indígena hasta que fueron expulsados -de todo el reino de España-, por decisión de Carlos III  en 1767. Luego de esa circunstancia tomaron el relevo en la colonización los franciscanos y los dominicos.  

El franciscano Fray Junípero Serra fue quien, con otro grupo de religiosos, dirigió y refundó las misiones y se convirtió en paladín en la defensa de las poblaciones indígenas. Su labor fue reconocida cuando el Estado de California (EEUU), propuso su nombre para que se le erigiera una de las dos estatuas que, en representación de cada Estado de la Unión,  se colocaron en el Salón de las Estatuas en Washington. Así mismo, en el siglo XX, fue beatificado por Juan Pablo II (1988), por su labor evangelizadora y en la defensa de la población indígena.

Con Fray Junípero Serra nace la relación de esta zona con nuestra lejana Mérida de Venezuela. Resulta que, formando parte del grupo de religiosos franciscanos, también estuvo Fray Juan Ramos de Lora, quien a la postre sería el primer obispo de Mérida de Maracaibo (así se llamaba en el siglo XVIII) y fundador de la Casa de Estudios, que andando el tiempo, originó la Universidad de Los Andes, ya en 1810.  

El crecimiento de Baja California Sur ha sido reciente. A partir de 1948, un grupo de actores norteamericanos construyeron un hotel para alojarse dado su interés en la pesca deportiva, en especial del marlín, en el Pacifico y en el Mar de Cortez. Comenzó así un rápido proceso de crecimiento poblacional y de construcción de instalaciones turísticas. Actualmente el municipio de San José del Cabo, tiene más de 238 mil habitantes de muy distinto origen nacional y extranjero.

El pasado septiembre de 2014 un huracán de categoría 4 tocó tierra justamente por San José del Cabo y causó grandes destrozos, que en gran medida ya han sido reparados  con la voluntad férrea de su gente. En esa oportunidad supimos de la presencia de venezolanos que han hecho de esta localidad su lugar de vida y de trabajo entre ellos un importante grupos de egresados del Hotel Escuela de Los Andes de Venezuela.  La mayoría son gente joven dedicados a los asuntos hoteleros y turísticos en general, pero también hay muchos otros connacionales dedicados a otras actividades laborales, incluyendo las artísticas.

El cuadro que acompaña el texto es de una venezolana de origen italiano, Marisa Manuzzato, quien vive desde hace algunos años en la zona y decidió destacar en su obra artística reciente la importancia de una especie vegetal de la localidad, el Torote (Bursera microphylla).

En síntesis, la presencia de venezolanos  y merideños  es significativa  en esta apartada e interesante región de México. Ellos son parte del millón y medio de venezolanos que han decidido, por múltiples razones,  vivir fuera de su patria de origen. Hemos estado en San José del Cabo y recorrido algunas otras poblaciones de Baja California Sur en esta navidad, acompañados por algunos de ellos. Incluso hemos participado en la preparación de la tradicional hallaca navideña venezolana, pese a la dificultad de encontrar algunos de sus insumos fundamentales. De más está decir: !Quedaron riquísimas!