martes, 22 de febrero de 2011

Borges y el PEI

Jorge Luis Borges
Orlando Albornoz ha enviado una carta  al Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (ONCTI),  para expresar su inconformidad  por la circunstancia de haber hecho tabula rasa con veinte años de documentación del PPI, sobre los investigadores en Venezuela.  En su comunicación narra una anécdota que presenció con Borges,  el escritor argentino, que deseamos resaltar para incentivar la lectura de la carta:

“ Sobre esto de la hoja de vida les cuento una breve anécdota ¿me permiten?: Una vez, estando en la Embajada de Argentina en París, arribó a la misma un attache, joven arrogante y asertivo e increpó, esa fue la forma, a Jorge Luis Borges, a quien concederían  una condecoración dos días después, para gloria de la república  francesa, pidiéndole una copia de su vitae. Alguien presuroso dijo que enviarían el mismo; el argentino, interrumpió,  levantó una mano y dijo con voz queda: Mon cher ami, la verdad es que cuando era joven trataba de acumular papeles comprobantes de mis supuestos méritos para tener cuando fuese viejo un vitae importante, pero fracasé y ya anciano no tengo vitae y debo conformarme con ser simplemente Borges.” 

sábado, 19 de febrero de 2011

Ramón J. Velásquez: “La historia no ha terminado”



Humberto Ruiz

Reproducción H. Ruiz
Catalina Banko y Ramón González Escorihuela propusieron a Ramón J. Velásquez, en marzo de 2009,  que les concediera unas entrevistas para conversar sobre “su vida pública y su participación en los principales hechos históricos  de la Venezuela contemporánea.”  Un mes después se iniciaron las  diez y ocho sesiones de trabajo a lo largo, exactamente, de un año y cinco días.

En diciembre de 2010 salió publicado el libro que reúne las entrevistas bajo el título: Ramón J. Velásquez: un país, una vida. San Cristóbal, Fondo Editorial “Simón Rodríguez” de la Lotería del Táchira.  

Treinta y ocho temas son abordados a lo largo de las entrevistas.  Parte evocando sus primeros años en San Juan de Colón (Estado Táchira) donde nació  y explicándose de dónde le viene la afición por la lectura y los libros, hasta  concluir sus recuerdos y reflexiones sobre los ocho meses (junio 1993 - febrero1994),  durante los cuales  debió encargarse de la Presidencia de la República, para concluir el segundo período de  Carlos Andrés Pérez.

Banko y González Escorihuela dejan que la voz que se recoge en el libro sea exclusivamente la del entrevistado. Es una palabra segura, fuerte, elegante, fluida y precisa. Es la voz de un joven de 93 años de edad.

Ramón J. Velásquez es un venezolano que estuvo en el centro del poder político como testigo o actor principal desde 1945: su vida está estrechamente enlazada con la historia política del país. Es uno de los dos presidentes de Venezuela,  nacidos en el Táchira y civil, -los otros fueron militares- del siglo XX. Sus reflexiones sobre el mundo de la política y sus actores principales son relativamente conocida. Pero, hay aspectos fundamentales. Deben  leerse y además  no olvidarse. Cosa muy importante, para las nuevas generaciones.

En 1934 con su entrañable amigo, Leonardo Ruiz Pineda hizo su primer viaje desde San Cristóbal  hasta Caracas. Viaje que duró cinco largos días. El proceso de articulación espacial que vivió Venezuela posteriormente hizo que  a mediados de los años setenta del siglo XX, cualquier población de importancia, estuviera conectada con el centro del país en una hora de vuelo. Y que de San Cristóbal a Caracas  o de la capital  de la República  a Tucupita o Ciudad Bolívar se pudiera ir por vía terrestre en un viaje de 12 a 14 horas de duración.

El lento y complejo proceso de desarrollo regional con sus éxitos en la construcción de Puerto Ordaz y sus industrias básicas fue obra de unas pocas décadas.  Así mismo, la creación de la pionera Corporación de lo Andes que originó muchas otras dependencias de este tipo. No obstante, la potencialidad regional se frustro y burocratizó hasta volver a viejos esquemas de centralismo hoy muy acendrados, aun con el impulsó a la descentralización política que permite la elección de gobernadores y alcaldes. Importantes factores de poder  partidista, son responsables de estos hechos, que habrán de corregirse en el futuro.

Simón Alberto Consalvi, recuerda  que Ramón J. Velásquez, durante la presidencia de Jaime Lusinchi (1984-1989), presidió y coordinó  un olvidado proyecto de reforma del Estado que: “como tantas tareas… quedó inconclusa. El país es así”.  Hay sin duda  un dejo de frustración y dolor en estas apreciaciones de Consalvi.

Las reflexiones de Velásquez de quiénes y cómo hicieron el análisis de la situación del país y qué propusieron al Presidente Carlos Andrés Pérez (1989-1993) es quizás de lo más brillante y preciso de todo el libro. Retrata los errores  que nos han llevado a gobierno actual y que habrán de sobreponerse. Pérez tildó  de “lista de lavandería china” el informe y en su defecto trajo “al Presidente de la FIAT,  a un alto gerente de la Toyota… y a Henry Kissinger para que le hicieran otro diagnóstico...” La conspiración continuó.

Al finalizar el libro se interrogó a Ramón J. Velásquez: ¿cómo ve el futuro del país?

Yo veo al país más allá del tránsito bolivariano actual o del socialismo bolivariano.  Veo a la gente animada, trabajando, haciendo deporte, pensando en el mañana. No está paralizada ni enquistada y mucho menos aterrorizada. Está en acción... 

Carlos Andrés Pérez, hizo famosa  la frase popular: ”llueve y escampa”. Ramón J., como cariñosamente le llaman sus allegados más cercanos, sabe por su visión de historiador, que los desvelos políticos de los preparados jóvenes y la acción aguerrida de las mujeres venezolanas, encontrarán una salida al militarismo personalista que vivimos. Es optimista, aprestándose a entrar con lucidez en el último quinquenio del primer siglo de su vida. Y dice: “Tengo la esperanza de que todo puede cambiar. La historia no ha terminado.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Preservando la memoria del Táchira

Humberto Ruiz


La Lotería del Táchira viene realizando, en los últimos tiempos, una muy importante actividad editorial con el Fondo Editorial “Simón Rodríguez” (FESR).  Durante los dos últimos años, 2009 y 2010,  publicó veintiún obras, casi todas  de autores tachirenses o de temáticas regionales.  No conozco una labor similar realizada en el interior del país pese a la crisis económica y a la absurda polarización política que vivimos.


El comité editorial del FESR  ha sido integrado utilizando la gran capacidad que existe, no sólo a tachirenses sino de personas vinculadas a la región.  Así, el Fondo lo dirige, un muy preparado periodista y ex-vicerrector del Núcleo Universitario del Táchira de la ULA “Pedro Rincón Gutiérrez”,  Ramón González Escorihuela, oriundo de Valencia, estado Carabobo.  Forman el equipo otro ex-vicerrector del Táchira de la ULA, Román Hernández, así como dos ex-rectores, uno de la UNET, Humberto Acosta, y el otro de la ULA, Miguel Rodríguez Villenave. Terminan de conformar el equipo Tulio Hernández, tachirense,  sociólogo y articulista de El Nacional y Paula Zambrano, profesora de la UPEL, quien en los últimos tiempos ha incursionado en la difusión del trabajo editorial universitario.

El pasado viernes cuatro de febrero intercambié criterios  sobre el arbitraje de  las publicaciones que hace el FESR, a partir de nuestra experiencia en el Fondo Editorial del Vicerrectorado Académico de la ULA, durante nuestra gestión (2004-2008).


lunes, 7 de febrero de 2011

Debate en Zea: ¿universidades o educación universitaria?

Humberto Ruiz

Foto: H. Ruiz
El pasado  primero de febrero fui invitado, por el alcalde Carlos Julio Rondón, a dictar una charla, sobre la Ley de Educación Universitaria (LEU), en la población de Zea, capital del Municipio del mismo nombre del Estado Mérida.  Zea tiene alrededor de nueve mil quinientos habitantes y ha crecido, de forma importante,  desde la última vez que la visité.  Tiene dos instituciones de educación media  y cuenta con núcleos universitarios de varias instituciones públicas. Se produce importantes cantidades de café, frutas y  leche.

En Zea nació, a finales del siglo XIX, Alberto Adriani, uno de los más brillantes venezolanos del primer tercio del siglo XX.  Desafortunadamente muerto en la plenitud de su juventud dejó importantes evidencias de sus inquietudes intelectuales y de sus ejecutorios  como funcionario gubernamental, durante el gobierno de Eleazar López Contreras.  

Frente a  un nutrido grupo de estudiantes del Liceo  José Ramón Vega y del Colegio Rita Mora de Barrios, y un importante grupo de profesionales universitarios  que hacen vida en la población, nos tocó intervenir sobre la LEU y sobre las universidades venezolanas.