sábado, 25 de marzo de 2017

La escuela y sus protagonistas

Paradura del niño en la Escuela de Doña Dolores de Calderón  
El pasado enero (2017) recibí una invitación  para una entrevista de  un proyecto de investigación que llevaban a cabo tres colegas: Rebeca Rivas Meza; Roberto Donoso; y Raquel Vento. El título: “La escuela en la memoria de sus protagonistas”.  

Días después, dos de ellos me llevaron de la mano por mis recuerdos sobre nuestra experiencia escolar, desde la mitad de la década de los años 50 del siglo pasado (¡qué horror, cómo ha pasado el tiempos!) hasta mi grado en la Universidad de Los Andes (1974).  Ciertamente, la investigación es sobre la escuela primaria, pero me dejaron hablar de toda mi experiencia escolar, hasta egresar de la ULA.  Les pedí que me escribieran un texto para nuestro blog y lo hicieron. Aquí va:   

La investigación sobre la escuela:  “representa el sueño de quienes lo estamos abordando, partiendo de nuestros propios recuerdos sobre la escuela primaria que vivimos y los de aquellos que igualmente lo hicieron; corriendo el riesgo de dejar al olvido estos invaluables recuerdos que pueden servir para describir, interpretar y caracterizar esa escuela primaria de nuestro país (¡ y de esos tiempos pasados, pero importantes! HRC).

miércoles, 15 de marzo de 2017

De poetas y poesía

Nuestro interés por la escritura no fue tan temprano, como la de algunos familiares cercanos, que ya lo hacen al final de la segunda década de su vida.  Claro que, escribimos  como parte de las exigencias universitarias y lo disfrutamos más de lo normal, pero no antes, que yo recuerde. He contado en éste blog cuál fue el origen del gusto por esta actividad y también quién me hizo consciente de la artesanía que supone escribir[1].  

Ahora, más recientemente, hasta me han invitado para hablar, a estudiantes de comunicación social, sobre nuestra experiencia como escritor o mejor “corrector”,[2] tal como se llamaba a sí mismo Manuel Caballero. Y es que para que algo salga más o menos bien escrito, hay que corregir hartas veces. Pero, no nos vayamos por las ramas.

Quizás a muchos de nuestros lectores les ha pasado que le regalan un libro y lo deja para leerlo luego y pasa el tiempo, sin abrirlo,  ni tan siquiera ojearlo.  Eso fue lo que me pasó con la obra colectiva: Poética de los poetas (2014): Bogotá, Universidad Externado de Colombia, Cuadernos Culturales Núm. 5, 145 pp.

domingo, 12 de marzo de 2017

Educación, ciencia y tecnología en Venezuela: deshacer y hacer (*)

Por: Jesús Alfonso Osuna Ceballos

Ex-Vicerrector Académico de la Universidad de Los Andes.

La educación universitaria, la ciencia y la tecnología, si hubiesen sido prioridades ciertas para el gobierno venezolano, estaríamos agradecidos y orgullosos  de contar con la protección de tan importantes instrumentos necesarios para el crecimiento cualitativo de la nación. Nos ubicaríamos en tiempos actuales como una sociedad de las más desarrolladas de América Latina. Porque seríamos prósperos en arte, en literatura y en ciencias humanas en general; además, reconocidos y ocuparíamos destacados lugares en educación, en salud, en equidad y en igualdad social.

viernes, 10 de marzo de 2017

Un icono merideño: Mérida Country Club

Explicación: Hace unos dias Alvaro Sandia Briceño, dio un discurso en la celebración del 50 aniversario de la mudanza del Mérida Country Club, desde la Av Urdaneta hacia su sede actual en la Av. Andrés Bello. Las palabras pronunciadas son mas extensas, pero lo correspondiente a la historia de la institución creo que es bueno compartirla con nuestros lectores. De tal forma que aquí van las palabras de Alvaro Sandia Briceño (HRC).   

LA HISTORIA DEL CLUB
En el libro “Signos de Mérida”(1), Emilio Menotti Spósito dice que en 1913 en nuestra ciudad “estiraban su pereza ocho calles longitudinales y veintitrés transversales”. Quince años después, cuando se funda el Club en 1938, la ciudad mantenía las mismas calles de su damero inicial. Empezaba en la Cruz Verde de Milla (frente al Hotel Prado Río-Venetur y la Plaza Chaplin) y terminaba en el Parque Glorias Patrias, donde había una redoma con un monumento alegórico a la mujer indígena, que el pueblo bautizó sencillamente con el nombre de “La India”. 

miércoles, 8 de marzo de 2017

Lo coloquial como un vector académico

Por Orlando Albornoz
Universidad Central de Venezuela


Las comunicaciones entre los académicos se rigen por un patrón harto conocido. Esto es, se maneja un lenguaje especializado, se acatan unos requisitos procedimentales, y se satisfacen ciertas expectativas formales. Al observar a través de las redes sociales en uso en el país se aprecia el predominio  de lo coloquial, por encima de la indispensable seriedad académica. Por supuesto, esta es una actividad que ha ido detectada en otros países, de modo que no hay ninguna novedad para el caso venezolano. 

Este tipo de actitud hacia el conocimiento  se observa en forma nítida en, precisamente, las comunicaciones de las academias venezolanas: Ciencias políticas y sociales, Historia, Medicina, Físicas, matemáticas y naturales, Ciencias económicas e Ingeniería y el hábitat. 

domingo, 5 de marzo de 2017

Vívido sur: regresa, regresa…

La mente de quien escribe no puede dejar de imaginar y de observar en su entorno para poner luego en palabras,  lo que pasa por su cabeza.  Muchas veces las palabras al leerse no siempre logran expresar todo lo que el escritor quiere decir.   Esta reflexión me la hago luego de leer el más reciente libro de Julieta Salas de Carbonell (2015): Vívido sur. Historia, crónica y leyenda. Caracas, Fundación Julio C. Salas, Editorial Arte, 182 pp.

Debo confesar que al leer el título del libro no me percaté de la tilde de “vívido” y por supuesto no entendí el sentido del mismo. Porque no es lo mismo “vivido” que “vívido”. Pero, luego mirando con detenimiento encontré el verdadero sentido del título. ¡Y pensar que una tilde puede darle un sentido u otro a una palabra es una de las maravillas de nuestro idioma! Circunstancia que no debemos desaprovechar quienes escribimos  en castellano.