jueves, 11 de noviembre de 2010

Néstor el que se recuerda, y su amigo


Humberto Ruiz
Reproducción: H. Ruiz 
Evoco a Néstor sentado en su mecedora de mimbre y a su lado derecho, la pequeña mesa  rodante, que utilizaba para colocar el trago doble, muy doble, de su whisky favorito.

Fue un hombre sencillo con una admirable  capacidad  para entender lo esencial de cada momento de la vida. Muchas son las anécdotas  y frases lapidarias que evidenciaban esa cualidad, no siempre presente  en el común de los mortales.

Uno de sus amigos más cercano decía  que admiraba  la inteligencia que tenía, para encarar la vida: “Cumple cabalmente con su labor, nunca me trae problemas  y siempre es capaz de encontrar una solución viable, incluso en los momentos más complicados”.  Pero, en su criterio, tenía un gran defecto: “no le gusta trabajar” y ello era un gran mérito, pues trabajó toda su vida.