domingo, 27 de octubre de 2013

Lema y escudo de Mérida

Escudo de la ciudad de Mérida
Hace cincuenta y ocho años los merideños se dedicaban, entre otras ocupaciones,  a preparar la celebración de los cuatrocientos años de fundada  la ciudad, cosa que habría de suceder  el 9 de octubre de 1958.  Es decir, estamos hablando de lo que ocurría  en la Mérida de 1955.

Descubrieron los habitantes de la ciudad que, pese a los cuatro siglos de existencia, no se habían ocupado de definir el escudo,  ni de escoger el  lema  que identificase la ciudad.

Nombrada la junta de celebración del aniversario, se dedicaron a organizar un amplio programa de actividades y también de construcciones que, entre otras cosas, logró cambiar el trazado urbanístico de la población.


Lo que hoy queremos resaltar,  para nuestros lectores, son dos cosas que discutieron y decidieron en ese entonces los merideños. La definición del lema de la ciudad, que existe desde esa época y el escudo de la urbe serrana.    

Pedro Nicolás Tablante Garrido  fue quien hizo la propuesta del lema de la ciudad. Para la época trabajaba en la Dirección de Cultura de la Universidad de Los Andes (ULA), bajo la dirección Mario Spinetti Dini.  El lema de la ciudad quedó así: "NON POTEST CIVITAS ABSCONDI SUPRA  MONTEM POSITA".  Es decir, que en la traducción al castellano dice:  "LA CIUDAS QUE ESTA EDIFICADA SOBRE UN MONTE, NO PUEDE SER ESCONDIDA". 

En realidad el proponente, es decir Tablante Garrido, mostró al menos una veintena de versiones de diversos autores de la frase en latín, atribuida, a lo largo de los siglos, a Jesús de Nazareth en el Sermón de la Montaña. Se refería Jesús a una de dos ciudades  que están  en las montañas que circundan el lago Tiberiades: Safed o Tabor.

Pese aceptarse la idea de Tablante Garrido para ser incorporada como lema de la ciudad, no se respetó el texto de la propuesta inicial, aunque sí el sentido último que fue el recogido en el lazo verde superior del escudo y que dice: NON POTEST CIVITAS ABSCONDI SUPRA  MONTEM POSITA. Frase tomada a su vez de Mateo V, 14b.  Es decir, el lema de Mérida quedó: LA CIUDAD QUE ESTA EDIFICADA SOBRE UN MONTE NO PUEDE SER ESCONDIDA. Tablante Garrido  abundó en las diversas variantes de la frase. Todas expresan la singularidad de una ciudad  que no se puede esconder por estar en la cima de una montaña, que todos pueden ver.  Recientemente, Mariano Nava, nos ha indicado otra traducción mucho más sencilla, que es la que aparece en la Biblia (Mt. V 14,16): "No puede esconderse una ciudad puesta sobre una montaña".[1]
  

El escudo de la ciudad fue obra de Don Mariano Uzcátegui,  que el Concejo Municipal del Distrito Libertador,  en acta número 17 de del 24 de agosto de 1955, lo declaró oficial y que hemos presentado al inicio del texto. Resalta también en el escudo de la ciudad, la Cruz de Santiago en rojo y los diez y seis cañones  que los merideños ofrecieron al Libertador, cuando en 1813, funden las campanas de las iglesias de la ciudad para proveer a los patriotas  de armas para la Guerra de Independencia.        

Una decisión tan importante, definir el lema y el escudo de la ciudad,  no estuvo ajena a los intereses y las ejecutorias de la Universidad de Los Andes. De tal forma  que, la institución decidió conmemorar esta decisión y contrató la elaboración de una medalla alusiva  al hecho y además, decidió incorporar un vitral con el escudo de la ciudad en el edificio del rectorado, que en ese momento se encontraba en construcción. Obra que hoy está en el pasillo sur del segundo piso del edificio del rectorado.

Finalmente, la Universidad de Los Andes decidió hacer también una medalla que recordara, tanto el escudo  como  el lema de la ciudad.  Para ello contrató, la medalla en referencia, con una compañía suiza  establecida en Nauchatel, en la población de Le Locle,  de nombre "Huguenin Medailleurs SA". De tal forma que, el 9 de octubre de 1958, la ULA pudo entregar al publico la medalla que se muestra en el texto y que en su cara principal, indica la conmemoración de los cuatrocientos años de fundada la ciudad con el escudo recientemente elaborado y el lema de la ciudad. En el anverso de la medalla se colocó el escudo de la universidad y su lema: "INITIUM SAPIENTIAE TIMOR DOMINI". Lo cual en su traducción al castellano expresa que: "EL ORIGEN DEL CONOCIMIENTO ES EL TEMOR A DIOS".

He de agregar que algunas personas me han preguntado, luego de la primera versión de este texto,  por el origen de la frase en el escudo de la ULA. Agradezco al Dr. Enrique Neira quien me ha indicado: "La frase bien inspirada y correcta viene de la famosa primera traducción  Vulgata Latina hecha por San Jerónimo (años 345-419 después de Cristo), que dice textualmente: "Timor Domini sapientia".  Libro de Job  cap. 28, verso 28.

Adiciona el Dr. Neira en su nota que, sobre el particular de la frase del escudo de la ULA: “Conviene leer los versos anteriores con los que remata Yahvé su lección a Job, y que en la traducción actual  (La Biblia Latinoamericana 1990) dice: entonces Yahvé dijo al hombre:  ´Mira, el temor del Señor es la sabiduría y huir del mal es la inteligencia´.  Véase también Libro de los Proverbios, cap. 15, verso 33: ´El temor de Yahvé es escuela de sabiduría´."

Escudo de la ULA
Por su parte, debo manifestar que Mariano Nava, sobre el particular,  nos ha indicado un aspecto que deseo compartir con nuestros lectores: “Con respecto al texto que aparece en el escudo de la ULA, Initium sapientiae timor Domini, "El comienzo de la sabiduría es el temor a Dios", la frase, en latín, tal cual, está tomada del Salmo 111.10 y no, con el respeto del Dr. Neira, del Libro de Job ni de los Proverbios, aunque también allí se hace mención a la sabiduría y al temor a Dios, como bien lo dice. Sin embargo, no dice nada de la idea de que ese es el "comienzo" (initium) de la sabiduría.[2] 

De tal manera que, con lo anterior esperamos quede satisfecha la curiosidad sobre las palabras en el escudo de la Universidad de Los Andes y dejo las diferencias para que sean los especialistas quienes las diriman.[3]

Escudo de la ciudad de Mérida
Han pasado los años y la afirmación anterior está muy alejada de la inspiración y la práctica de los profesores e investigadores de la Universidad de Los Andes. Pero, también es cierto que, no hay que desechar la tradición, sino incorporarla a las nuevas direcciones que la institución asume hoy y tendrá en el futuro. En este caso, con una de sus funciones primordiales que la definen como institución de educación universitaria, la producción de conocimiento científico.

Algunos años después se han hecho versiones de la medalla de 1958, que han servido para obsequiarlas a personajes ilustres, como embajadores, científicos reputados y otras personalidades importantes, que han visitado la Universidad de Los Andes.
   
Queden todas las referencia anteriores para recordar el origen de la medalla emeritense de la ULA, su origen, así como la relación con el lema de la ciudad de Mérida.


Notas:




[1] Comunicación personal con Mariano Nava, del 18 de mayo de 2015.

[2] En la misma comunicación personal, antes citada,  Mariano Nava nos agrega: “Respecto de los comentarios que algunas veces se han hecho de esta frase (Initium sapientiae timor Domini), creo, con todo respeto, que ha habido mucha ignorancia en ellos y que, como bien dices, la frase remite al origen eclesiástico de nuestra Universidad. No olvidemos que en el escudo de la ULA la frase está escrita sobre un libro. Pero no es un libro cualquiera sino EL libro: la Biblia, que contiene, como sabemos, el Libro de los Salmos. La alusión al origen de la ULA en el Seminario de San Buenaventura es evidente. Por otra parte, no tengo que decirte la larguísima tradición de comentarios teológicos y filosóficos a esta frase, ya desde los tiempos de los Padres de la Iglesia y de los comentaristas medievales (Brittain and Murphy: Theology, University, Humanities. Initium sapientiae timor Domini, 2011), intentando escudriñar en qué consiste ese "temor". En lo que a mí respecta, no veo cómo puede estar reñido el espíritu científico con el religioso, pero eso ya es algo personal.”

[3] Hay otros datos que nos gustaría conocer y que, en la medida que ello ocurra, los colocaremos aquí, para nuestros lectores. Agradezco la gentileza y disposición tanto de Enrique Neira como de Mariano Nava, quienes nos han aclarado aspecos técnicos sobre los textos y han abundado sobre el tema del lema y los textos en el escudo de Mérida y de la ULA.