sábado, 17 de diciembre de 2011

La agenda universitaria y un rector excepcional

Paraninfo de la ULA. Foto J-L Crucificx
Diciembre parece ser  un mes determinante para establecer la agenda de las universidades venezolanas. En unos casos durante épocas luminosas, como la de diciembre de 1958, cuando se aprobó la Ley de Universidades que nos dirige hasta hoy. En otros casos,  han sido  diciembres perversos, como los del 2010 y el 2011.

El año pasado fue la fallida Ley de Educación Universitaria, aprobada por la moribunda Asamblea Nacional monocolor, en la madrugada del 24 de diciembre.  Este año de 2011 han sido las acciones de violencia  facistoide de los camisa roja  contra la UCV y la elección de sus órganos de dirección estudiantil, donde salieron estrepitosamente derrotados. Otra modalidad de perversión institucional del Estado, es la aprobación de un decreto presidencial de expropiación de terrenos de la ULA que, desde que  la Universidad los adquirió durante el rectorado de Rincón Gutiérrez, estaban destinados a su programa de desarrollo institucional. Muchos cercanos al gobierno actual aplauden el expolio: ¡la historia los juzgará! 

En 1958, la agenda establecida fue de carácter académico. Permitió la modernización de las universidades  nacionales. En el segundo caso, los años recientes,  se busca imponer a la vida de las universidades, una agenda  que nada o poco tiene de las discusiones académicas, que  en el mundo se están dando, sobre el futuro de las universidades. 

Como una manera de mirar hacia metas de trascendencia y de mejoramiento que nos acerque a lo que son las universidades hoy, colocamos  en el blog, el discurso que ofrecí en el acto del otorgamiento, por parte de la Seccional de Profesores Jubilados,  de la orden Pedro Rincón Gutiérrez, el pasado 8 de diciembre, en el Paraninfo de la ULA. Los tiempos no son sencillos, pero nada debe desviar a la universidad de discutir y acometer los cambios  necesarios para ponernos  a tono con las exigencias que se hacen actualmente  a las universitarias en el mundo.  Un buen ejemplo de ello fue la gestión de Rincón Gutiérrez, en tiempos convulsos, pero no por ello se desechó pensar y construir un mejor futuro. Pedro Rincón Gutiérrez un hombre destinado a ser rector. Un rector en todo el sentido de la palabra.