
Debo confesar que al leer el título del libro no me percaté
de la tilde de “vívido” y por supuesto no entendí el sentido del mismo. Porque
no es lo mismo “vivido” que “vívido”. Pero, luego mirando con detenimiento
encontré el verdadero sentido del título. ¡Y pensar que una tilde puede darle
un sentido u otro a una palabra es una de las maravillas de nuestro idioma! Circunstancia
que no debemos desaprovechar quienes escribimos
en castellano.