miércoles, 15 de junio de 2011

Los italianos y Mérida

Humberto Ruiz




Constantino Valeri
Hace unos días se celebró en el Paraninfo de la Universidad de Los Andes (Venezuela) un lucido acto para conmemorar los ciento cincuenta años de la unificación italiana.  Con ese motivo ofreció un discurso muy interesante, Jesús Rondón Nucete, que tuvo como propósito resaltar el aporte de la inmigración italiana a Venezuela en general y a Mérida en particular.  De lo primero, que recuerde, se focalizó en la figura de Francisco Isnardi y su vinculación con la causa independentista, el papel que tuvo en la redacción del Acta de Independencia del cinco de julio de 1811 y en la organización de la Gaceta de Caracas.[1] 

Luigi Bosetti
Rondón Nucete hizo algunas otras consideraciones en relación a Venezuela, aunque lo que más conmovió al auditórium fue la exposición de un detallado y agradable  anecdotario de los inmigrantes italianos, quienes llegaron y se establecieron en la ciudad de Mérida y algunas de sus poblaciones  como Tovar, Santa Cruz de Mora, Zea, Jají y Chiguará entre otras.

Hablando con el autor del discurso, al concluir el acto, indagué sobre los más importantes personajes a quienes se había referido. Al respecto los sintetizó en quienes podrían permitirnos ordenar la presencia de los italianos en Mérida cuatro grupos: quienes llegaron en la segunda mitad del siglo XIX como Constantino Valeri; quienes lo hicieron a inicios del siglo XX como Luigi Bosetti; quienes se establecieron un poco más tarde como Mario Spinetti y finalmente aquellos  otros que tocaron tierras andinas luego de concluida la Segunda Guerra Mundial  como Pedro Gréspan y sus hermanos. Debo manifestar que también se refirió a grupos más recientes que mi memoria no fijó.


Entre los primeros italianos que se establecieron en la geografía merideña se reconoce a familias que vinieron de la Isla de Elba, entre quienes estuvieron  Constantino Valeri y su hermano mayor, José “Pepe” que ya en 1860 tenía una empresa de barcos de vela que hacía  el transito entre Génova y Maracaibo.[2] Una vez instalado en Mérida, Constantino Valeri, además de comerciante ejerció el oficio de agrimensor y a él se debe el trazado de la avenida Bolívar de Mérida, desde la Plaza de Milla hasta Glorias Patrias.[3]   

Hoy son muchos son los apellidos que asumidos como merideños, se deben a las diversas oleadas que personificaron los cuatro personajes antes señalados.  Pero, por supuesto, hay muchos más apellidos de origen italiano: Adriani, Dezeo, Dini, Dizio,  Grisolía, Masini, Murzi, Paparoni, Pardi, Pisani, Sardi, Síboli, Spinetti, y un largo etcétera.  Todos ellos dieron a Mérida y sus poblaciones interioranas lo mejor de su esfuerzo, de su capacidad productiva e intelectual.  En términos generales los italianos que se establecieron en Mérida desde el siglo XIX hasta muy entrado el siglo XX , hicieron de Mérida un lugar  mejor para vivir, produjeron riqueza y la hicieron  más cosmopolita. Las fotos que acompañan este escrito se deben a la generosidad de César Augusto Valeri y de Belkis Bosetti, a quienes agradezco.


[1] Ver: Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Polar, tomo 3, p. 589-560.
[2] Colina de Dávila, Nancy (S/F): Mérida entre tiempos de cambios. Mérida, Laboratorio Valmorca, p. 18.
[3] Ob. Cit. p. 20.