martes, 22 de febrero de 2011

Borges y el PEI

Jorge Luis Borges
Orlando Albornoz ha enviado una carta  al Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (ONCTI),  para expresar su inconformidad  por la circunstancia de haber hecho tabula rasa con veinte años de documentación del PPI, sobre los investigadores en Venezuela.  En su comunicación narra una anécdota que presenció con Borges,  el escritor argentino, que deseamos resaltar para incentivar la lectura de la carta:

“ Sobre esto de la hoja de vida les cuento una breve anécdota ¿me permiten?: Una vez, estando en la Embajada de Argentina en París, arribó a la misma un attache, joven arrogante y asertivo e increpó, esa fue la forma, a Jorge Luis Borges, a quien concederían  una condecoración dos días después, para gloria de la república  francesa, pidiéndole una copia de su vitae. Alguien presuroso dijo que enviarían el mismo; el argentino, interrumpió,  levantó una mano y dijo con voz queda: Mon cher ami, la verdad es que cuando era joven trataba de acumular papeles comprobantes de mis supuestos méritos para tener cuando fuese viejo un vitae importante, pero fracasé y ya anciano no tengo vitae y debo conformarme con ser simplemente Borges.” 
Caracas 21 de febrero de 2001
Señores,
ONCTI,
Programa PEI

Señores, sin ofensa y con gran pesar me permito informarles, bajo el supuesto de que ello sea de vuestro interés, que no voy a aplicar al PEI. Soy investigador Emérito del PPI, como consta en vuestros archivos. He sido un orgulloso miembro de tal programa. Creo que el mismo ha debido protegerse pues contribuyó de manera decisiva a crear en nuestra sociedad la carrera de investigador. Juzgo una falta de respeto a mi persona -no puedo hablar por los demás, que vea cancelada mi vida académica en el país, sin que se razone el porqué. Pero acato la decisión. No me veo a  mi edad (79 años) y supuesta reputación y prestigio nacional e internacional en la tarea de sacar copias fondo negro de mis títulos y credenciales profesionales y académicas. Todas están allí, en vuestros archivos. Me sería humillante pedir en alguna de las universidades en donde he sido profesor o investigador que lo certifiquen pues ya lo hicieron, en su momento.
Sobre esto de la hoja de vida les cuento una breve anécdota ¿me permiten?: Una vez, estando en la Embajada de Argentina en París, arribó a la misma un attache, joven arrogante y asertivo e increpó, esa fue la forma, a Jorge Luis Borges, a quien concederían  una condecoración dos días después, para gloria de la república  francesa, pidiéndole una copia de su vitae. Alguien presuroso dijo que enviarían el mismo; el argentino, interrumpió,  levantó una mano y dijo con voz queda: Mon cher ami, la verdad es que cuando era joven trataba de acumular papeles comprobantes de mis supuestos méritos para tener cuando fuese viejo un vitae importante, pero fracasé y ya anciano no tengo vitae y debo conformarme con ser simplemente Borges.
Por supuesto, jamás en mi mente el compararme con Borges. Pero viene a propos la anécdota, porque en aquella oportunidad algún burócrata en París habrá preguntado, ¿quién es Borges? En mi caso no hizo falta ese paso y ni siquiera nadie habrá preguntado ¿quién es Albornoz? Simplemente me cancelaron. Como cancelaron todo el Programa y para ello bastó oprimir alguna tecla.
Sin embargo, debo presumir que el PEI es un paso de avance en comparación con el PPI y que la formidable base de talento que eran los miembros  del PPI irá presurosa a inscribirse en el nuevo Programa. En caso contrario habrán Uds. decapitado esa fuerza de talento, para escasa honra del gobierno actual. Muchos, incluso, dirán que hubo una razón política o ideológica para hacerlo. No lo creo. Se necesitaría una ignota y oculta como perversa razón para ello, para eliminar sin motivo una base de talento que tomó décadas construir.
Por cierto, lo que leo del PEI me intimida. Por ejemplo, dicen en alguna parte que según los Criterio de Evaluación Convocatoria 2011 exigen que: “Demostrar que en los últimos cinco (5) años, ha realizado, al menos, una (1) actividad de ciencia, tecnología e innovación con impacto en espacios comunales y sociales”. Me sería irrespetuoso citar la conseja de Miquilena, pero ciertamente que es un párrafo que me declaro incompetente para comprender, porque ¿qué es un espacio comunal que no sea social o puede argüirse impacto en uno pero no en el otro?- En todo caso ¿cómo lograría medir el impacto de mis investigaciones en estos espacios, como ocurre, por ejemplo, cuando investigo el comportamiento académico en países como México, Singapur o Venezuela, países en donde –hasta información en contrario, el impacto se mide en la sociedad abierta y no en la restringida de un hipotético “espacio comunal”?
Mas intimidante es el contenido del Art. 3, que lee: “El PEI se rige bajo los principios de inclusión, compromiso y sustentabilidad teniendo como objeto estimular la generación de conocimientos científicos….”. No entiendo la asociación de inclusión con la de compromiso, mucho menos con la sustentabilidad. ¿Inclusión de quien o de quienes? En ciencia eso es sencillo, se incluye a quien produce. ¿Compromiso? Allí la cuestión es más grave, ¿compromiso con quien? Todo lo que he escrito, en medio siglo de vida académica ha sido obra de compromiso, con la ética, la responsabilidad académica, con los códigos estándar de calidad internacional.
Si se observa aun por encima los datos del World Science Report 2010 de la UNESCO se aprecia como la región de América Latina y el Caribe aporta proporcionas menores al per capita científico mundial. Dicha proporción en términos regionales de nuestro país es igualmente una proporción pequeña.  Para aumentarla hacen falta estímulos, no obstáculos. Tengan la certeza de cómo el PEI tal como está diseñado es otro obstáculo, pues los niveles de  producción disminuirán a niveles ya irrecuperables.
Preocupa la aparente buena intención para que la ciencia, la tecnología y supongo que las humanidades contribuyan  al desarrollo nacional. La verdad es que no hay problemas ‘nacionales’. Hay problemas y los investigadores urbi et orbi trabajan para solucionar problemas, que tendrán o no efecto nacional si son exitosos, pues de lo contrario sus aportes serán abandonados. No creo que ningún inventor, descubridor o innovador haya pensado primero en lo nacional y después en el problema; la ecuación es el revés. Los nacionalismos en ésta materia han generado aberraciones de nefastas consecuencias.
Estimo más bien, finalmente,  que debió conservarse la base de talento que se tenía e incorporar nuevos miembros, sin eliminar los anteriores. Destruir para construir es una irresponsable necedad. Lo sabio es mejorar sobre lo que existe, no destruir, por la razón que sea. Acojo más bien la maravillosa decisión de aquellos quienes construyeron en Córdoba una Catedral dentro de la Mezquita, sin dañarla. Espero que vosotros no hayan dado el terrible paso de destruir la Mezquita y terminen por no construir la Catedral.
Espero  equivocarme y más bien abandono la nostalgia por la sindéresis y la prudencia que pienso les ha faltado a Uds. y les deseo suerte y éxito en vuestra gestión.
No puedo sino aprovechar la oportunidad agradecer la eficiencia y buenas maneras, de las personas que dirigieron y fueron responsables por esta idea luminosa que se tradujo en el difunto PPI.
Cordialmente 
Orlando Albornoz
Albornoz Orlando V-249619/PPI 1247