domingo, 29 de abril de 2012

Reflexión en voz alta sobre el Vicerrectorado Académico: gestión 2004-2008



Humberto Ruiz 

A la memoria de Joaquín Mármol Luzardo
Rector de la ULA (1953-1958)

Explicación 

Joaquín Mármol Luzardo (Oleo, 1957)
El próximo mes de julio del presente año se cumplen 40 años de haberse instalado el Vicerrectorado Académico en la Universidad de Los Andes (ULA) (Venezuela). Dicha dependencia universitaria fue establecida en 1970,  con la reforma de la Ley de Universidades, aprobada inicialmente en diciembre de 1958. La actual Vicerrectora Académica de la ULA, Dra. Patricia Rosenzweig Levy, está organizando una serie de eventos para celebrar dicha fecha.  Como parte de las actividades nos ha pedido, a quienes hemos tenido la responsabilidad de dirigir el Vicerrectorado Académico, en los últimos años, preparar un escrito sobre la gestión que desarrollamos allí. Confieso que tenemos dudas sobre la pertinencia de esta tarea.  Pensamos: antes que mirar hacia  atrás, la universidad venezolana debe mirar hacia  adelante. En todo caso, dado que es un acuerdo  con todos quienes hemos tenido esa responsabilidad, menos  quien fuera el primer Vicerrector, el Dr. Rafael Chuecos Poggioli, quien ya no está entre nosotros, va seguidamente una síntesis de lo preparado.  

El documento extenso lo hemos organizado en los siguientes aspectos: 1. Formulación de un programa; 2. Formación del equipo de trabajo; 3. Jornadas de evaluación y planificación; 4. Coordinación del Núcleo de Vicerrectores Académicos; 5. Tres problemas estructurales atendidos, aunque no resueltos; 6. Conclusiones.

Resumir el esquema anterior, requiere un esfuerzo de síntesis, que consistirá en agrupar los primeros tres puntos  en unas cuantas frases, tratar en igual forma el quinto punto, eliminar lo referente al Núcleo de Vicerrectores, para cerrar con tres ideas, a modo de conclusiones. Veamos, si logramos interesar a nuestros lectores.  
    
Sobre el programa, el equipo y las jornadas de evaluación

Vista en el tiempo, esta reflexión sobre nuestra gestión al frente del Vicerrectorado, se nos asemeja a una suerte de ejercicio de investigación-acción, todo lo contrario de lo que se supondría, un ejercicio político electoral. Por supuesto, no en estricto sentido del término.[1] Durante buena parte de nuestra vida como profesor activo uno de nuestros intereses de investigación fue la política académica y en particular  lo referente a la implantación de la actividad científica en el país y en las universidades venezolanas.[2] De tal forma que, la manera como encaramos la campaña lectoral para el Vicerrectorado Académico y nuestra gestión, estuvo centrada en determinar, cómo realizar un ejercicio de investigación ya asumidos con anterioridad, y realizar una práctica administrativa.[3] y [4].  Los problemas  mas graves que vivía  la ULA en ese momento, y que fueron determinados mediante un ejercicio de investigción que eran: 1. el deterioro de la planta profesoral por las jubilaciones; 2. la calidad del pregrado, en lo referente a la investigación y el postgrado ya había mecanismos institucionales que lo atendieran,[5] y 3. preservar el presupuesto para la vida académica y estimular un uso eficiente del mismo. Llegar a estas precisiones fue una larga, compleja y diversa labor, a  lo largo de al menos año y medio  antes de las elecciones. Adicionalmente, lo anterior nos permitió entender que, sin un equipo con experiencia, capacidad para  preservar la gobernabilidad de las dependencias académicas  y de solidaridad con el programa propuesto era imposible  encarar lo que nos propusimos atender. Las jornadas de evaluación y planificación, se realizaron de manera sistemática para determinar los resultados obtenidos cada cierto tiempo, así como planificar en dónde se debían poner los énfasis  en los meses sucesivos después de cada jornada, antes de concluir nuestra gestión. No hay un error en esto de: evaluación y planificación. Teníamos un programa, fuimos evaluando sus logros y planificando las nuevas direcciones.

Algunos resultados

A modo de síntesis de los cuatro años de gestión podemos indicar que se siguieron políticas para atender los problemas de la calidad del pregrado y del incremento de la capacidad de producción científica de los profesores de la ULA. Adicionalmente, se tuvo una actitud vigilante internamente sobre los recursos financieros de los programas académicos para no permitir desvíos ni disminuciones. Tarea que muchas veces tuvo escaso eco en los  miembros del Consejo Universitario.  A lo anterior se unió un esfuerzo sistemático para presentar solicitudes ante los órganos de gobierno nacional (particularmente OPSU). En referencia a los nuevos programas académicos y las actividades más resaltantes que desarrollamos se pueden resumir así:

1.     Programa de Becarios Académicos de Postgrado.
2.     Consolidación de la plataforma tecnológica e inicio de Estudios Interactivos a Distancia  en Derecho.
3.     Oficina de Atención a los Investigadores en el CDCHT  para facilitar  su incorporación al PPI.[6]
4.     Sello Editorial del Vicerrectorado Académico y publicación de 162 obras.
5.     Programa “Andrés Bello” de Estímulo a la Calidad del Pregrado.
6.     Oficina de Atención  para el cumplimiento de la LOCTI.[7]
7.  Establecimiento del portal digital institucional del VRA, así como el programa de radio “Onda Universitaria” y otro de TV “Agenda Académica”.
8.     Firma de la Declaración de Berlín sobre el uso libre de los conocimientos producidos en la ULA.
9.     Reactivación del Plan II.[8]
10. Incremento sistemático del monto las becas y las preparadurías, así como de la asistencia estudiantil a eventos científicos nacionales e internacionales, en muchos casos con premios y reconocimientos.
11. Inicio de la construcción de la biblioteca del Núcleo de  Trujillo.
12. Activa programación de eventos mediante la Cátedra ULA siglo XXI.      


   Tres problemas académicos estructurales

Resolver problemas estructurales en instituciones tan complejas como las universidades autónomas venezolanas no se logra  en un corto período de cuatro años de gestión. Nuestro propósito se orientó a identificar los tres problemas estructurales más importantes, proponiendo a su vez políticas universitarias, programas y acciones para revertirlos. Es decisión de la propia institución continuar dichos programas si considera que debe hacerlo e introducir modificaciones de ser el caso. Tal como lo indicamos en nuestro programa de trabajo ofertado al Claustro Universitario, los problemas eran:  1. El deterioro de la planta profesor; 2. La calidad del pregrado; y, 3. La búsqueda de un presupuesto adecuado para el área académica, proponerse una universidad de excelencia y hacer un uso eficiente de los recursos otorgados durante la gestión.[9]

Sobre el primero de los problemas, el deterioro de la planta profesoral por la imposibilidad de reponer los cargos del personal jubilado, en similares cantidades  y condiciones de formación, se procedió en tres direcciones. Primero se estimuló para que el Consejo Universitario  tuviera una práctica distinta en el reparto de los cargos de reposición,  de manera  mas racional  y eficiente a cómo lo hacía.[10]  En segundo término, con el Programa de Becarios Académicos se lograron atender  hasta 230 cursos, de seis horas máximas de docencia semanales, con igual número de estudiantes de postgrado. A los beneficiarios de éste programa se les cancelaba  las horas de docencia y se les financiaba la matrícula del postgrado. Esto último ahora tiene lamentables retrasos,  con el daño que se les hace a los posgrados.  Se reabrió el Plan II para la formación de la generación de relevo, que durante los veinticinco años de existencia, cuenta con presupuesto asignado y recurrente, a pesar de lo cual se ha suspendido durante muchos años. Tercero, se incrementó el monto de la asignación a los profesores jubilados activos y se aprobó que pudieran atender actividades de postgrado.

El mayor reto  administrativo fue determinar cómo mejorar la calidad del pregrado de la Universidad de Los Andes. Debo indicar que se comenzó con el diseño y la puesta en marcha, luego de la aprobación unánime por pate del Consejo Universitario (CU) del Programa “Andrés Bello” de estímulo a la calidad del pregrado.  El Programa Andrés Bello se convocó durante  dos años y se dejaron recursos para su tercera convocatoria. Lamentablemente en la tercera se modificó el programa, sin que esto fuera aprobado por el CU. Es decir, de cinco categorías de análisis, se desestimó la valoración que deben dar los estudiantes sobre la calidad de sus profesores. Así mismo, se debe insistir que éste es un programa de autorregulación del desempeño de  las carreras de pregrado que conllevan a una titulación. En concreto, con cada convocatoria se deben evaluar los resultados y proponer correctivos, para analizar los efectos de los mismos en la convocatoria siguiente. El Programa Andrés Bello no busca repartir recursos exclusivamente, a quienes administan el pregrado, aunque esto se realice como un medio para la autoevaluación voluntaria. El punto central es su carácter de evaluación interna del desempeño del pregrado y el establecimiento de una hoja de ruta para los correctivos a que haya lugar.

Finalmente, sobre el tema del presupuesto, también se propuso una política de búsqueda y uso eficiente de los recursos presupuestarios otorgados. Aquí debo indicar que casi todos lo programas del Vicerrectorado Académico se les dotó de presupuesto recurrente durante nuestra gestión. Pero, debemos expresar sobre lo que ocurre actualmente que, dadas las complejas realidades que se viven hoy con el presupuesto universitario, de dificultades crecientes con el Gobierno Nacional, es muy grave y frívola la situación interna de lamentables y muchas veces insólitas diferencias entre las autoridades.

El tema del presupuesto universitario ha sido y es muy grave, no solo por las insólitas practicas del Gobierno Nacional actual y del pasado. Pero, debo expresar que, en gran medida, se debe a clientelismo de la propias autoridades, avaladas con la responsabilidad electoral del Claustro Universitario.  Adicionalmente, la situación actual ha pervertido la discusión universitaria, al centrarla exclusivamente  en la lucha por el mejoramiento de sueldos y salarios.     

Conclusiones

1.   Saludo la petición de hacernos reflexionar sobre nuestra gestión al frente del Vicerrectorado Académico de la ULA (2004-2008). Espero que de algo sirva para retomar la discusión sobre la vida universitaria interna y con ello revalorizar  la autonomía de la que aún gozamos.
2.     Los problemas identificados y atendidos  durante nuestra gestión siguen vigentes e incluso se han agudizados.
3.  Los mecanismos de evaluación institucional existentes en el área académica pueden fácilmente pervertirse, si se entienden exclusivamente como mecanismos de alivio financiero individual, de las unidades de investigación o de las carreras de pregrado y se olvida que los mismos son para conocer la situación del quehacer académico e introducir correctivos que la fortalezcan y la estimulen para mejorar.   


Notas

[1] La investigación-acción en América Latina tuvo uno de sus inspiradores mas importantes al sociólogo colombiano Orlando Fals-Borda, y en concreto relacionó estechamente la investigación social con la acción política.
[2] Nuestra formación, toda debida a la ULA, la podemos resumir así: egresado en Tecnología Educativa  de la Escuela de Educación de la ULA. Concurso de oposición e ingreso como profesor ordinario en la Escuela de Educación (Mérida) para trabajar en la  asignatura de Fundamentos de la Educación en el Departamento de Pedagogía y Didáctica. Nos preparamos, a lo largo de casi tres años, para ser docente del Programa  de Formación Pedagógica de los profesores de la ULA, bajo la dirección de César Chávez Taborga. Dependencia que estaba adscrita a un programa anterior del actual Programa de Actualización de los Docentes en: la Dirección General de Mejoramiento Académico, una innovación institucional de la ULA, lamentablemente poco estudiada. Nuestros estudios de postgrado, financiados por la ULA, fueron en el Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES-UCV): Maestría en Planificación de la Ciencia y la Tecnología y Doctorado en Estudios del Desarrollo, con una tesis (con mención honorífica)  sobre los programas venezolanos de estudiantes  en el exterior  durante más de un siglo (1830-1996), ver: Ruiz, H. (1997): Tras el fuego de Prometeo. Becarios en el Exterior y Modernización en Venezuela 1900-1996. Caracas, Editorial Nueva Sociedad. Ver en:
 http://webdelprofesor.ula.ve/humanidades/ruiz/fuego.htm y Ruiz, H. (2000): “Los becarios venezolanos en el exterior: Fuentes para su estudio”. Historiográfica, Año I, Núm. 3. pp. 84-110. Nuestra línea de investigación ha estado relacionada con los Estudios Sociales de la Ciencia en Venezuela y en particular sobre  la implantación de la ciencia  en  la Universidad de Los Andes y en sus políticas académicas. Sobre nuestras publicaciones se puede consultar en nuestra página WEB, http://webdelprofesor.ula.ve/humanidades/ruiz/Pagina10.htm.    
[3] Durante la gestión del Vicerrector Académico, Dr. Leonel Vivas, propusimos la primera  Reunión Nacional sobre Currículum en las Universidades Venezolanas, que acogió el Núcleo de Vicerrectores Académicos del país, que se realizó en Mérida del 19 al 23 de Julio de 1993, con participación de diez y seis (16) instituciones de Educación Superior del país y del exterior.
[4] Durante la gestión del Vicerrector Académico, Dr. Manuel Hernández, dirigimos la investigación institucional  sobre la situación del pregrado de la Universidad de Los Andes, en septiembre de 2000.  
[5] Nos referimos a los Programas de Estimulo a los Investigadores (PEI) y Asistencia Directa a Grupos (ADG) del  Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico, Tecnológico y Artístico (CDCHTA).
[6] Programa del Ministerio de Ciencia de Promoción al Investigador
[7] Programa de financiamiento de las empresas del país a proyectos de investigación y de formación de capacidad de innovación,  para ese momento con un mecanismo de relación entre las empresas y los investigadores, según  exigencias de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI).
[8] Programa de la ULA de formación de investigadores para futuros profesores de la institución. 
[9] Ver: Ruiz, Humberto (2004): Bases para una visión compartida de la ULA. Mérida.  44 pp. Hay una versión digital en nuestra página WEB:
[10] La práctica  hasta  nuestra gestión era dividir los cargos disponible para reponer al personal jubilado de manera  igual para cada facultad o núcleo. No se si ello ha cambiado en los últimos tiempos.