lunes, 24 de junio de 2024

Gustavo Dudamel en Mérida

Por: Amílcar Rivas 


Hace pocas semanas los medios internacionales dieron a conocer una noticia que fue causa de júbilo en los medios artísticos del país y para la ciudadanía en general. Se trataba del homenaje que una de las más prestigiosas instituciones del mundo, la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, rendía al director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel al otorgarle el Doctorado Honoris Causa.


Debido a la dilatada trayectoria del homenajeado, haré mención en este corto relato sólo de algunos de los aspectos más sobresalientes de su vida artística, para concluir con anécdotas de la relación del maestro Dudamel con Mérida y en particular recordar su participación, siendo un adolescente en el  hermoso y muy exitoso Festival del Violín de los Andes, peculiar encuentro de violinistas campesinos, urbanos y académicos que tenía lugar en la ciudad de Tovar durante las dos primeras décadas del siglo XXI.




Los que estamos inmersos en el mundo de la música y seguimos la trayectoria del maestro Dudamel, entendimos que ese acto constituía el natural reconocimiento a una sorprendente carrera internacional que el agasajado había iniciado desde niño, a partir de las enseñanzas recibidas de sus  padres, el trombonista Oscar Dudamel Vásquez y la profesora de canto Solange Ramírez, seguidas por la formación que le brindaron entre otros, los reconocidos maestros venezolanos Rodolfo Saglinbeni,  José Francisco del Castillo y José Antonio Abreu.

Gustavo Dudamel, ya con una importante experiencia conduciendo agrupaciones sinfónicas pertenecientes al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, es nombrado a los 19 años director de la más acreditada Orquesta Sinfónica del país, la Simón Bolívar, con la que realiza giras de concierto por América, Europa y Asia, conjunto del cual sigue siendo su director titular. En 2004 ganó el concurso de dirección “Gustav Mahler” en Bamberg, Alemania y dos años después es nombrado director de la Orquesta Filarmónica de los Ángeles, la que dirige desde entonces. Durante un corto período fue director de la Ópera de París y en un futuro próximo asumirá un nuevo e importante cargo como director estable de la Filarmónica de Nueva York. En la condición de director invitado ha estado al frente en innumerables ocasiones de las más importantes orquestas del mundo. 



El prestigio de Dudamel ha alcanzado niveles de popularidad que pocos artistas de la música académica logran, de tal manera que su nombre es reconocido no sólo por los asiduos a conciertos clásicos, sino igualmente por quienes en raras ocasiones se acercan a la música sinfónica. Es oportuno comentar que Dudamel llevó su música a nuevos públicos, más allá de las cerradas salas de espectáculos, actuando junto a grandes artistas del género popular y folk tanto en Venezuela como en el exterior. Se recuerda su participación el año 2016, en el Super Bowl de la NFL junto a estrellas del pop como Coldplay, Beyoncé y Bruno Mars, en esa ocasión dirigiendo la Orquesta Juvenil de los Ángeles.

En la ciudad de Mérida su gran carisma le permitió, el 15 de diciembre de 2009 atiborrar de público el estadio Metropolitano de fútbol de la ciudad para un exitoso concierto presenciado por cerca de 20.000 personas, ocasión en la que dirigió en una primera parte a la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado Mérida, tocando el último movimiento de la Cuarta Sinfonía de Peter Tchaikowsky, y algunas piezas del repertorio popular venezolano, entre ellas, Barlovento y arreglos de piezas merideñas de Jesús Pérez. En la segunda parte, Dudamel y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Caracas interpretaron la Obertura Rienzi de Richard Wagner, la Fantasía Francesca da Rimmini y la Obertura 1812 de Tchaikovsky, el Concierto para cello de Anton Dvorak, el Alma Llanera de Pedro Elías Gutiérrez y, cerrando el espectáculo, el archipopular Mambo de Pérez Prado. En el concierto de Dvorak se contó con la participación de la gran solista Alisa Weilerstein. 

Un aspecto menos difundido, pero de importancia decisiva en la carrera de Dudamel lo constituye el hecho de ser, desde niño, un excelente violinista, formado en la Escuela Latinoamericana del Violín bajo la tutela del maestro José Francisco del Castillo lo que lo llevó desde muy joven a ser Concertino de la Sinfónica Infantil de Venezuela.

Como ya he mencionado, en la ciudad de Tovar del Estado Mérida se celebraba el Festival del Violín, evento que reunía en maravilloso encuentro a violinistas de todas las edades y de las más variadas procedencias. Allí se escuchaba a campesinos que venían de las más remotas regiones del país, algunos portando violines fabricados por ellos mismos. Participaban también violinistas de procedencia urbana, con variadas experiencias musicales y de igual manera se presentaban jóvenes con formación académica, muchos de ellos procedentes de los núcleos de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Se podría decir que aquello era una apoteósica fiesta del Violín, pues se reunían en aquella ciudad toda clase de violinistas, niños de cuatro años, ancianos de noventa, algunos practicando, otros portando sus inconfundibles estuches, yendo y viniendo hacia y desde el lugar de encuentro, la plaza Bolívar de la ciudad, la que se llenaba de un público ávido de disfrutar de muchas horas de ritmos populares y folklóricos. Un jurado, en el cual tuve ocasión de estar presente en varias oportunidades, tenía la ardua tarea de distribuir los premios, tomando en cuenta si eran de procedencia campesina, citadinos o ejecutantes más experimentados. Violinistas hoy de fama internacional pasaron exitosamente por allí siendo niños o jovencitos, cito a manera de ejemplo a dos de ellos, Eddy Marcano y Alexis Cárdenas.

El hoy gran maestro Gustavo Dudamel es uno de los precoces violinistas que llegaron al Festival de Tovar. Es muy grato recordar que, en uno de esos encuentros, siendo aún un adolescente, Dudamel obtuvo el primer premio en la categoría de jóvenes violinistas, como da testimonio el video ubicado en el enlace:  https://youtu.be/LLy7Y33wHII?si=Zk1S6q7m-e_-r9Gf&t=96, en el que un desgarbado Dudamel, sin rastros del elegante y refinado artista que llegará a ser, recibe su galardón. Sólo debo lamentar no haber podido ubicar el video-audio de su actuación.  

 









Las fotos son del concierto en el Stadium de la ciudad de Mérida, fueron cedidas gentilmente para este artículo por el excelente fotógrafo y amigo, Gerardo Sánchez. 

Buenos Aires, 24 de junio de 2024.




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