jueves, 23 de abril de 2015

Un héroe civil: Vicente Dávila (1874-1949)


El pasado 22 de abril de 2015, la Academia de Mérida nos encomendó la tarea de disertar  sobre una institución educativa de Mérida: el Grupo Escolar "Vicente Dávila", y su epónimo.  La finalidad fue rendirles homenaje, en razón de los 145 años de haberse firmado el decreto de gratuidad y obligatoriedad de la educación primaria en Venezuela, por el Presidente Antonio Guzmán Blanco, en 1870.

Debo confesar a nuestros lectores que disfruté mucho el trabajo de búsqueda y recolección de la información para esta tarea. En especial las entrevistas, por la WEB y personalmente, con cuatro ex-alumnos del Vicente Dávila, para tener una idea de su experiencia educativa. Pero, igualmente gocé intelectualmente cuando ahondé en la obra bibliográfica de Vicente Dávila (1874-1949).

Los venezolanos, y en general los latinoamericanos, somos proclives a destacar las virtudes militares o más bien bélicas -y hasta montoneras-, de nuestros antepasados. Eso, actualmente, es una realidad que vivimos, lamentablemente, con un régimen político que, le ha dado figuración exagerada a los militares en la vida publica  y en la esfera civil contemporánea. Cosa inadecuada que, esperamos se corrija más temprano que tarde. No es conveniente que, a quienes el Estado les da las armas para la protección de los civiles, compitan en la dirección de la vida civil. Pero bueno, eso será una tradición que se habrá de corregir. Esperamos que sea lo más  pronto posible.

Lo que hoy deseo destacar es que, en 1950, durante un régimen militar, se construyó la más moderno e importante institución de educación primaria de Mérida en el siglo pasado, y se le dio por nombre el de Vicente Dávila. ¿Quién fue éste hombre? Pues, un tachirense a quien se le debe, entre otras muchas obras intelectuales, la organización de los primeros catorce tomos del archivo de Francisco de Miranda.

Pero no fue esa sola, la actividad importante del personaje del cual escribimos. Vicente Dávila organizó con criterio de modernidad el Archivo General de la Nación, fundó su boletín y publicó un sinnúmero de obras de contenido social e históricas de gran valía para la vida intelectual del país. 

En nuestra disertación expresamos que, siendo un estudiante de medicina en la Universidad de los Andes, Vicente Dávila, escuchó con interés las arengas que Cipriano Castro les hizo, en 1899, a  los estudiantes de esa institución. Castro les pedía que le acompañaran en la campaña montonera que lideraba para tomar en Caracas el poder político de la república. Pese a que muchos de sus compañeros de estudio escucharon la arenga militar de Castro y lo siguieron,  Dávila no hizo caso y se quedó en Mérida. Al año siguiente se graduó y también publicó su primer libro: Verdades, Caracas, imprenta Bolívar, 104 pp.        

Portada de la Segunda Edición de 1963
En nuestra intervención, indicamos que, por la extensa obra intelectual producida, Vicente Dávila, merece mucho más que darle su nombre a un Grupo Escolar en la ciudad que le vio graduarse de médico. Por ello, la Academia de Mérida decidió colocar una placa en el Mural de la Excelencia Académica, para  recordar a este tachirense de Capacho que se hizo, médico, periodista y civilista, en esta ciudad. Y que le dio a Venezuela una obra académica que, la generaciones futuras debemos valorar por la reflexión social que hizo de este país. Obra que sin duda alguna, permite formarnos una conciencia histórica, a las generaciones posteriores a su autor, por su amplia e importante labor intelectual.


La ilustración que acompaña la parte inicial al texto la utilicé para mostrar las dos líneas principales de la obra intelectual de Vicente Dávila: una sobre los problemas sociales del país y otra sobre su investigación histórica. Espero que con estas palabras y éste texto se estimule a otros a revisar la obra interesante de un venezolano que con su labor intelectual acrecentó el conocimiento del país. Y que también miró con preocupación  los enormes problemas sociales que teníamos, al compararnos con otros países del continente. Lamentablemente hoy estamos en una situación similar a cuando Vicente Dávila veía los adelantos de nuestros vecinos del continente. 

Afortunadamente, por las gestiones del autor en difundir sus libros casi toda la obra de Vicente Dávila está en la Biblioteca Tulio Febres Cordero de la ULA, para los interesados en consultarla. La última ilustración que presentamos es la portada interna de su obra: Problemas Sociales (Chile, 1935) y está ofrecida de puño y letras, por el autor, a la biblioteca de la Universidad de Los Andes, su Alma Mater.