sábado, 7 de noviembre de 2015

Venezuela en la Era de la Economía del Conocimiento

Por: Rubén Orlando Noguera*




“La persona instruida debería 
ser el nuevo arquetipo de la sociedad postmercantil”
                                         
Peter Druker
 (Managing For The Future-1993)

El  último tercio del siglo XX fue testigo de la transformación social y económica más importante de la historia de la humanidad. Para economistas, sociólogos e  historiadores, estos hechos sentaron las bases de una nueva dinámica global, sustentada sobre un conjunto de fenómenos denominados: Economía del conocimiento.

En la década del ´60 del siglo XX, Peter Druker, había acuñado la expresión “Sociedad del conocimiento” para referirse a la sociedad sustentada sobre la sistematización y la organización de la información. Sin embargo, la Economía del Conocimiento, va más allá del concepto que se fundamenta en los procesos tecnológicos previstos en la sociedad de la información, para abarcar un ámbito más general que comprende además, dimensiones políticas, sociales y éticas. Ya en 1961, se hace referencia al término, en un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE: “Economía  fundada en el saber”).


Se conceptualiza la Economía del conocimiento, como una nueva dimensión para concebir la riqueza, donde el  factor  decisivo de la creación de la misma, es el saber y la competencia. Se centra en la desagregación de la actividad económica, prioritariamente en sus componentes intangibles, que están vinculados a la producción del conocimiento técnico, científico y desarrollo del capital humano, constituyéndose en el principal activo de las organizaciones productivas. Actualmente, los sectores más dinámicos de la economía global, están liderados por  aquellos de uso intensivo del conocimiento. En este sentido, el Banco Mundial, ha desarrollado un programa que permite a los países  identificar retos y oportunidades, para llevar a cabo la transición hacia una economía basada en el conocimiento (Knowledge Assesment Methodology). Dicho programa, mide el desempeño de los países a través de cuatro pilares: 1-Incentivos Económicos y Régimen Institucional 2- Educación 3-Innovación 4-Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

Países como Finlandia, Suecia, Corea del Sur, y más recientemente China, son ejemplos de cómo los fundamentos de la economía basada en el conocimiento permiten la modernización y el desarrollo. En ellos, la educación, la Investigación y el Desarrollo se han constituido en actividades prioritarias. En 2011, Francia, cuyas empresas nacionales han perdido competitividad en el ámbito de la Unión Europea, aprobó una inversión de 47 mil millones de dólares para  incentivar la investigación, el desarrollo y la capacitación científica y tecnológica en universidades, institutos de investigación y empresas. Por su parte, Singapur y  Qatar han invertido miles de millones de dólares, en Educación Técnica e Investigación.


La Economía del Conocimiento y América Latina:

La región latinoamericana en su conjunto, se ha caracterizado por una vinculación con la economía global, a través de la producción y exportación de materias primas y productos básicos, de bajo valor agregado y poca intensidad tecnológica. Elementos que, junto con las esporádicas políticas de fomento al desarrollo, han actuado como condicionantes de los procesos de desarrollo intentados en la región. 

En las últimas tres décadas, luego de transitar el inoperante modelo de sustitución de importaciones, en lo que la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) llamó “La Década  Pérdida”, se ha registrado en algunos países del continente, un proceso de apertura y modernización, a través de reformas estructurales que apuntan hacia el uso de las herramientas que la Economía del Conocimiento ofrece,  para erradicar el atraso y la pobreza.
Sin embargo, los niveles de inversión en Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, así como en infraestructura productiva, siguen siendo bajos. Según datos del Banco Mundial (Dic. 2014)  existe un rezago muy importante en calidad educativa e innovación.  El país que más invierte en investigación y desarrollo es Brasil, el 1% de su PIB, la tercera parte de lo que invierte China. Mientras que  el promedio regional, es apenas del 0,5%.


¿Y Venezuela?

Venezuela no ha escapado a la situación que en conjunto ha caracterizado a la América Latina, sin embargo, en los últimos 15 años, el proceso de involución adelantado por el régimen político imperante, ha conducido al país a una desvinculación cada vez más pronunciada, del modelo contemplado por la Economía del Conocimiento. No solo se ha desmantelado, a través de decretos y  expropiaciones el aparato productivo nacional, también se ha arruinado buena parte de la infraestructura productiva o, se ha hecho obsoleta por la ausencia de inversiones.

Pero, donde se refleja con mayor dramatismo esta realidad, es en el tratamiento que desde el gobierno, ha merecido el sector científico y universitario. Baste con señalar, el poco o ningún interés en propiciar la inversión en el Sector de Ciencia y Tecnología, el deterioro progresivo de instituciones de vanguardia, como el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Caso aparte, el de las universidades nacionales, sometidas a un cerco presupuestario que impide el desarrollo de sus actividades fundamentales, sin dotación de nuevas tecnologías, laboratorios, talleres o bibliotecas, sin estímulos a la investigación, con el profesorado peor remunerado del continente. Factores, que  han conducido, a una disminución considerable de la investigación y producción científica. Venezuela que en los años 90 aportaba el 5% de la misma en América Latina, había descendido a menos del 2% en 2013 (USB-Decanato de Investigación y Desarrollo). El agravante, es que buena parte del acervo científico nacional, constituido por nuestros mejores talentos, está emigrando a otras latitudes, en una peligrosa diáspora, difícil de revertir en los próximos años.

Una civilización moderna, no puede funcionar con una estructura política arcaica y populista. En la época de la Economía del Conocimiento, Venezuela vive la etapa de mayor oscurantismo de su historia contemporánea.



Notas:
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*Economista-Profesor universitario.
Fuente: Publicado en Diario El Impulso, Barquisimeto (Venezuela)  20 Abril 2015.