lunes, 2 de noviembre de 2026

Una Nueva Ley de Universidades

                                                         


Por: Roberto Rondón Morales. 30. 10. 2026.

La Ministra del PP para la Educación Universitaria anunció la elaboración de una nueva Ley para las Universidades, redactada según ella,  primero por el CNU y después, corrigiendo dijo  que  en  consulta con las Universidades. Recordamos respetuosamente a la Señora  Ministra  lo siguiente.


Sin duda hay que considerar que  la actual Ley  de Universidades  de 1958, reformada en 1970 como una decisión punitiva gubernamental,    fue resultado de una etapa de unión  nacional, política por los partidos existentes  AD, COPEI, URD y PCV, que reconocieron la transcendencia de esta institución, y de una sabia conciliación de modelos universitarios mundiales. Autónomo Latinoamericano, Pragmático para el Desarrollo norteamericano, Liberal para formar ciudadanos,  inglés;  estadal docente  francés y científico alemán.

Lo anterior generó  una genética universitaria, que es el único aspecto que defienden unánimemente todos, desde uno a otro extremo político,  salvo cuando  estos están en el gobierno y se convierten en enemigos de un criterio que defendían ardorosamente desde la universidad que los protegió y  graduó. Allí había un espacio de libertad y posibilidad ideológica, política y académica  que rechazan los que se van, pero que defienden los que se quedan, siendo ésta  la primera y principal  causa del fracaso de los anteproyectos de ley universitaria. Así, fueron redactados en 1981 por una Comisión presidida por el Dr. Enrique Farías Mata; en 1984 por la Comisión de los Sesenta presidida por el Dr. Miguel Layrisse; en 1986 por una Comisión Bicameral del Congreso Nacional presidida por el  Senador Dr. José Mendoza Angulo y el  Diputado  profesor José Angel  Agreda; en 1996  por una Comisión  de Senadores  conformada por los profesores Carlos Moros G, COPEI- UCV;  Raúl Segnini  Laya, Causa  R- ULA  y Pedro Beapertuy,  AD- UDO,  y  para finalizar los fracasos, la Ley de Educación Universitaria aprobada por la Asamblea Nacional en 2010,   y no promulgada por el Presidente Hugo Chávez.

Los gobiernos, antes y ahora,  pretendieron  con  una nueva ley,   organizar y sujetar  un  Sub Sistema de Educación Superior  complejo  y disperso  por su creación clientelar, de manera que  de entrada,  la problemática universitaria no coincide en lo absoluto con la solucionática  gubernamental.  Como consecuencia, los proyectos  fueron leyes  reglamentarias, no principistas ni de desarrollo, que ahora además de reglamentar desean dominar y controlar al aprobar en el  2010,   la  Ley de Educación Universitaria que  contempló 54 reglamentos  que promulgaría el Ministerio, además del texto lleno de galimatías y lenguaje incomprensible. 

Esto replanteó de nuevo  la sensación que no hay  una  mínima relación ente la crisis universitaria y la solución propuesta por el gobierno.

De  otro lado, las discusiones se han planteado como dicotomías: autonomía no autonomía, universidad libertaria o sometida, universidad tecnocrática o académica, universidad liceal o centro del creación de conocimientos. Esto se ha expresado en el título de las  leyes: Educación Superior o Universitaria.

Los dos grandes asuntos de preocupación de los universitarios no se reflejan en los proyectos oficiales, lo que refuerza la sensación que los intereses del gobierno son otros. La academia,  política,  estratégica y financiamiento están abandonados por el gobierno como fundamento de la institución,  y quienes la realizan, profesores, estudiantes,  empleados y obreros también lo están.  No hay una palabra sobre la seguridad social,  salud, deuda social,  medios y recursos   de trabajo.

La brevedad   obliga  a mencionar que las  discusiones  de  los proyectos  se han dado  en cenáculos y cúpulas capitalinas,   expresión del centralismo largamente agotado.

 

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