jueves, 14 de junio de 2012

La guerra de la basura


Humberto Ruiz

En la historia reciente, el género humano ha logrado llevar esto de la guerra  a niveles lamentables de violencia,  justificándolas por diversas razones.  De allí que se conozcan términos como la Guerra del Opio, la Guerra de Golfo, la Guerra del Futbol, la Guerra de los Carteles de la Droga, la Guerra del Oro, y ya se especula que, en el futuro,  la humanidad soportará la Guerra del Agua. Y ahora, como una expresión de la mayor majadería política, lo que estamos denominando como la Guerra de la Basura. De esta última somos victimas los habitantes de la ciudad de Mérida.

Es lamentable  que la Alcaldía de Libertador no recoja eficientemente los desechos sólidos, como  eufemísticamente  se le denomina  a la basura. Ciertamente, hay que indicar que es una de las responsabilidades de ese ente del gobierno local. Pero, hay que destacar que en esa función concurren muchos otros entes públicos, en razón de una larga y compleja historia. Por ejemplo, una parte importante de la recaudación por el servicio de aseo urbano lo hace Corpoelec, por lo que además cobra, al decir del Alcalde,  una suma que a nuestro parecer es astronómica, puro capitalismo salvaje: el 15% de la facturación[i].

Pero la situación de la basura en Mérida no se queda allí. Hay otra situación que resulta  inaudita: la Alcaldía dice que esos recursos no se envían a ese organismo que es  el que hacer el trabajo. Mientras que Corpoelec indica  que sí se los remite. Si es cierto lo primero, mal muy mal por la Alcaldía. Pero, si verdad lo segundo: mal muy mal por Corpoelec.  Pero, esto debería ser fácil de dilucidar.  Los ciudadanos exigimos que se muestren las relaciones, los cheques, las transferencias y los documentos  que  evidencias cual quiera de la situación, para establecer la  verdad de ello. Hasta ahora hemos escuchado al responsable de la Alcaldía  de esta tarea y de lo que cuenta estamos ante una verdadera acción delincuencial por parte de un organismos del Ejecutivo Nacional: apropiación indebida, atentado contra la saludad de los ciudadanos y quien sabe cuantos otros delitos. Todo los merideños deberíamos exigir respuesta  a Corpoelec.  Para hacer corto la deuda alcanza a un poco mas de 27 millones de Bolívares  lo que alcanza a mas de catorce meses de lo que la Alcaldía debe pagar a la empresa contratada para realizar el servicio del aseo urbano.   

Hace algunos días atrás el desatino de esta absurda controversia se potencia  a límites de total irracionalidad. Así, sectores organizados  -o no- de las comunidades, decidieron arrojar la basura  a la vía pública en protesta  por la inadecuada recolección de los desechos sólidos. Con lo cual, a la acumulación de la basura  se agrega un daño más, no sólo para los vecinos de los sectores afectados,  sino que dificulta la vida e incide en la salud de los transeúntes,  quienes pasan por las zonas en donde han ocurrido estos hechos. Con esta absurda conducta más propia de sociópatas no se  resuelve el mal sino que lamentablemente se agudiza para los habitantes -incluso de quienes esto hacen- y los visitantes de la ciudad.

Se ha llegado a un nivel superior en este cúmulo de equívocos. Grupos de “encapuchados” han secuestrado camiones de la empresa que presta  el servicio de recolección de la basura y han lanzado los pestilentes materiales a las puertas de Corpoelec.  Con este proceder afectan la recolección de la basura y también a quienes trabajan en ese ente gubernamental -y no sólo a los responsables de que se pague  o no lo recaudado a la Alcaldía, si es el caso-. También se perjudica a los vecinos  y a quienes transitan por las vías afectadas.  En los dos últimos casos: hay responsabilidad de los órganos de seguridad del Estado. ¿Qué es eso que haya personas  que lanzan la basura a las vías y la policía no haga nada para impedirlo o sancionarlo?  ¿Cómo es posible que encapuchados puedan secuestrar camiones  de URBASER y esparcir la basura sin que se establezcan responsabilidades? ¿Estaremos a un paso de la anarquía en la ciudad? ¿A quienes beneficia esta situación?  Ya sabemos  que nos afecta  a todos. ¿Pasaremos a la historia, con la absurda indicación que en Mérida se produjo una guerra entre funcionarios  gubernamentales y sectores ciudadanos que tuvo como origen el manejo de la basura?  Es decir: la triste historia de la guerra de la basura. 

Exigimos que se resuelva esta lamentable situación y elevamos nuestra más enérgica protesta como habitante de Mérida por la situación que se vive. Además, alerto que en este juego de intereses políticos, la guerra no derive en un mayor deterioro de los espacios públicos, que afecte a la salud de los habitantes de la ciudad o se llegue a la insensatez de atentar contra la vida entre los involucrados.

Debo confesar a nuestros lectores  que éste escrito lo tenía listo desde hace días. Pero, pensé que era mejor esperar a ver si la situación de la basura  en Mérida se resolvía y también para tener mayor información.  Los hechos acaecidos hoy me han decidido a publicarlo.  ¿Qué ocurrió hoy? Pues veamos.

Cerca de las diez de la mañana bajaba por la Av. Panamericana y a la altura de la Urb. Los Pinos vi una aglomeración de carros y motos. Muchas motos.  También  vi un camión compactador saliendo de ese lugar. Una hora y media después escuché por una emisora local que el Alcalde denunciaba que funcionarios de la Gobernación del Estado  y grupos de militantes de un grupo político que ahora parecen tener  mucha importancia  en la ciudad, habían entrado  en un local y secuestrado un número importante de camiones compactadores  que  se tenían  para recoger la basura. Señor gobernador Ud. fue elegido por los votos de los merideños  como también lo fue  el alcalde. Diga Ud. qué es lo qué pasa y pongase de acuerdo con los distintos organismos  públicos nacionales, estadales y locales para colaborar con la limpieza de la ciudad. Aquí nadie quiere una GUERRA DE LA BASURA.  Ni guerra de ningún tipo. Queremos paz para la ciudad y buena calidad de vida.     



Nota

[i] El miércoles pasado se nos explicó esto que se debe a una decisión de hace varios años y que responde al hecho que una gran parte de la factura del aseo urbano es de poca monta  y muy dispersa. Para que justificara el porcentaje  indicado se elevó hasta el 15%. Es decir, un muy buen negocio para cualquier empresa y mucho más si es pública  mayor.