viernes, 18 de agosto de 2017

#BarcelonaSomosTodos

El primero de enero de este 2017, comenzando el año, escribimos horrorizados sobre el atentado perpetrado en Estambul contra una discoteca cuya clientela era gay.  Al finalizar nuestro escrito, expresamos: “Deseamos con toda la fuerza de nuestro ser que el atentado en Estambul no sea un mal augurio para el año que comienza.”

Pues, lamentablemente, parece que éste 2017 va a continuar pintado de sangre y de intolerancia de todo tipo.  Desde abril las calles de Venezuela vieron teñirse de sangre de jóvenes que exigen la salida del actual presidente venezolano. Ayer fue el atentado en las Ramblas de Barcelona, con una modalidad que parece hacerse popular entre los barbaros de estos tiempos: atropellar a mansalva a pacíficos y descuidados transeúntes. Ya no quiero contabilizar cuántos muertos y heridos  se han producido  con el atentado de ayer en Barcelona. Una sola persona es suficiente para expresar nuestro oposición y rechazo a estos actos terribles y absurdos.

Entre las muchas informaciones que ayer noche circularon hubo una que me llenó de espanto. Unas agencias gubernamentales extranjeras habían informado a las autoridades españolas que era posible un atentado en torno a la Sagrada Familia. No fue allí, pero es evidente que el daño causado ayer en Las Ramblas es terrible. Parece que la maldad humana no tiene límites.

La iglesia de la Sagrada Familia representa todo lo contrario a la intolerancia y la barbarie de los atentados perpetrados ayer.  Ni la Guerra Civil Española logró detener ese afán de creatividad e innovación que representa la obra eximia de Gaudí. Incluso para muchos de sus visitantes, que no son católicos o tan siquiera creyentes en seres superiores, la Sagrada Familia, expresa un esfuerzo humano de construcción y de ingenio pocas veces visto y mucho menos en estos tiempos de rapidez  y de monumentalidad, característico del siglo XXI.

He visitado muchas veces a Barcelona y cada vez que estoy allá me doy el tiempo necesario para ir a la Sagrada Familia. De la misma forma como, cada vez que puedo estar en Ciudad de México, visito el Museo del Templo Mayor. Iré a ambos lugares, cada vez que esté cerca de estas obras de la humanidad, que siempre nos llenaran de asombro  y admiración por los trabajos de la especie humana.


Ciertamente, 2017 parece que estará manchado de sangre y de intolerancia. Ruego a la especie humana que el crimen y la violencia no nos llene de miedo y temor para disfrutar las muchas cosas hermosas que tiene la vida y la naturaleza de este pequeño planeta azul. Así que hago nuestra, las frases de solidaridad y respuesta que hoy circula por las redes sociales:  #BarcelonaSomosTodos y la otra también muy adecuada, #NoTenemosMiedo.