domingo, 14 de octubre de 2012

REFLEXION ELECTORAL 2012


Foto HRC


Marcos Avilio   Trejo

 A una semana de las elecciones presidenciales, creo que ha sido la campaña electoral más corta de los últimos años, aun cuando sentí que habían sido las más largas de la historia política nacional. Nunca el país había estado en campaña electoral por 15 años, nunca había tenido tantos “simulacros” como la reelección, la reforma constitucional o el referéndum. 



Desde 1998 estamos viviendo la campaña de Chávez. No ha podido gobernar por estar en campaña. Sus gabinetes son para la campaña, los planes de gobierno son para la campaña, los ingresos petroleros son para la campaña, los medios son para la campaña, los poderes públicos son para la campaña, los programas de gobierno, las misiones, las gobernaciones y alcaldías, los institutos autónomos, el partido, ninguno es para gobernar, todos son para la campaña. Volvió a ganar y sigue en la campaña. Es un Presidente “encampañado” y como en toda campaña, tiene su equipo y sus recursos sin importarle un comino el estado del país, la economía, la democracia, el equilibrio y cooperación de los poderes,  la transparencia, las relaciones internacionales, la inflación, la ética, la pobre convertibilidad de nuestra moneda o el alto índice de pobreza crítica en que vive Venezuela.
                  
Ya salimos de un paso para seguir en la campaña. Antes, los Presidentes se elegían el primer domingo de diciembre del último año del período constitucional. Ahora se hizo la elección en octubre aunque se juramente en Febrero del año entrante. Todo porque quiere estar en la campaña de los Gobernadores. Cuando esto pase, la campaña continúa para Alcaldes y Concejales quienes, estos últimos, tienen nueve años sin ser electos porque estorbaban para la campaña, pero que por los vientos que soplan, ninguno del PSUV será reelecto en abril del 2013.

El Presidente ya debe estar consultando con sus comandos estratégicos para donde continuará la campaña. A los mejor nos presentará otra reforma de la “mejor Constitución del Mundo”.  Creará al fin el Poder popular, eliminará Gobernaciones y Alcaldías, montará a las Comunas, eliminará la propiedad privada, no hará falta la expropiación porque todo será del Estado; acabará con la autonomía de sindicatos, partidos políticos, municipios o Universidades; el Presidente de la República será el Presidente de PDVSA administrada por un Secretario y el Banco Central manejado por un portero de Miraflores, mientras concursan los autobuseros de Caracas para ser Canciller o hasta Vicepresidentes. Se buscarán más militares para Gobernadores y Ministros, mientras que los medios de comunicación y las principales empresas privadas pasarán a ser  confiscadas para mantener la soberanía y la independencia alimentaria, industrial, económica, bancaria, aduanera, automotriz, mecánica o académica.
                  
El imperialismo será combatido contra Estados Unidos, pero no contra los imperialismos de Irán. Cuba, Rusia, China o Bielorrusia y la gente se sentirá nacionalista contra el imperio, pero empezarán a estudiar ruso en la escuela primaria, a comer azúcar cubana y neveras chinas, lo que un país rico en ingresos no podrá producir por culpa de la campaña. Nadie sabe porque a la campaña no le agrega el Presidente una “h” y nos ponemos a producir  Champaña, así como en esa bella región de Francia, imitada por Argentina o los Estados Unidos que le dieron prestancia al país e ingresos que superan al petróleo o al uranio.

El Presidente seguirá en campaña y Venezuela también. Sigamos la fiesta electoral. Nuevas gorras, banderas o franelas, más manifestaciones, nuevos líderes, nuevos partidos, más contribuciones del talento juvenil, académico, social o económico, quienes bailarán tango cuando oyen un joropo de Chávez o hasta voten por un candidato chavista disidente, porque el candidato de la oposición usa interiores obscuros o lentes de contacto.  Así seguiremos en la campaña y debe reírse desde lejos Juan Vicente Gómez, igual que cuando le criticaron por  35 años en el poder y tuvo que morirse para dejar a Venezuela en paz.