miércoles, 17 de octubre de 2012

La Academia de Mérida: Vigésimo Aniversario

Patio principal de la casa de los Antiguos Gobernadores de Mérida, sede de la Academia 
Explicación:

El pasado 12 de octubre se cumplieron veinte años del decreto del establecimiento de la Academia de Mérida. Con tal motivo hoy se realizó una sesión especial para reconocer a sus creadores, a los primeros presidentes y directores ejecutivos de dicha institución. En  el acto habló en nombre de los homenajeados,  el Dr. Miguel Rodríguez Villenave, rector de la Universidad, para el momento del establecimiento de la corporación. Agradecemos al Dr. Rodríguez que nos permita publicar la parte final de su discurso, para compartirlo con nuestros lectores (HRC).



Miguel Rodríguez Villenave


Cuatro ideas solidarias para el futuro

Al llegar al término de nuestras palabras  quiero concluirlas dejando algunas ideas para la reflexión de los honorables académicos y del público que nos acompaña. Es absolutamente claro para nosotros que el balance de estos años es francamente positivo. Sin embargo, siempre es posible mejorar y construir futuros institucionales más promisorios. En dirección a estimular un futuro acorde con lo que ha sido su pasado expongo a continuación algunas ideas.  

Los fines de la academia están establecido en su decreto de creación, así mismo allí se previó atender tres de los problemas que instituciones públicas de este tipo sufren tradicionalmente: la autonomía de gestión, el financiamiento y la sede de funcionamiento. Así en el artículo segundo del decreto se expresa: “La Academia tendrá su sede en la Casa de los Antiguos Gobernadores, gozara de autonomía administrativa e independencia de gestión de acuerdo con las leyes y contará con aportes económicos contemplados en la Ley de Presupuesto y Gastos Públicos  del Estado”. No es el momento de señalar en detalle las limitaciones y mucho menos los causantes de ellas, sufridas en estos tres aspectos por la Academia de Mérida en tiempos recientes.  Pero, todos sabemos  que deben atenderse para eliminar los obstáculos  que limitan  las promisorias condiciones establecidas  en el decreto de su creación.  Por ningún motivo estamos pensando en que se debilite  el sentido público de la institución y la obligación del Ejecutivo del Estado Mérida en mantener con tranquilidad presupuestaria a la Academia de Mérida.  Pero hay que buscar otros vías complementarias  y además de atender otros asuntos.
 
Es importante  que, adicional a los esfuerzos que ya se vienen haciendo para diversificar  los ingresos por la vía de la colaboración privada, se estimule las iniciativas de búsqueda de recursos no sólo nacionales sino incluso, si la actual legislación lo permite, la cooperación internacional. Diversificar sus recursos financieros es vital. Para ello creo que se puede pensar  en otra idea que deseo manifestar.

El progreso de los pueblos está asentado  de manera indubitable  en la capacitación de  sus ciudadanos en especial la de los mas jóvenes. El progreso y el bienestar de los pueblos necesita muchachos y muchachas interesados en el conocimiento  y en una voluntad  por alcanzar grados  superiores de perfección. El mundo será cada vez mas competitivo y debemos prepararnos  para ello. Creemos  que la Academia de Mérida debe hacer un esfuerzo importante para  estimular  programas  que incentiven el interés de niños y jóvenes por las artes, las letras, las ciencias y la tecnología. La Academia debe orientar parte de sus esfuerzos en dicha dirección y unirlo a la búsqueda de recurso financieros de ser posible. 

Veinte años puede parecer muchos años para unos y también poco tiempo para otros. Pero, en cualquiera de la percepción de las antagónicas señaladas,  que asumamos, una institución de la importancia superior como es la Academia de Mérida para esta ciudad y para el país, debe preservar su historia para las generaciones futuras. Son muchas las actividades  que se han emprendido y muchas las informaciones que se pueden perder  sino se hace un esfuerzo sistemático por organizar, recoger y estudiar sus actividades y sus programas. Creo que es el momento de dedicarle más tiempo al ya utilizado para recoger la historia de la Academia de Mérida, en los documentos que se generan, en las visiones de sus integrantes  y de los propios participantes de sus actividades.  En síntesis recoger la historia de la academia, en sus documentos, actores y también en el día a día de esta joven y ya madura institución.

Ahora  sí, al final de nuestra intervención, sólo me resta expresar nuestra gratitud por permitirme hablar en nombre de quienes han sido homenajeados en este acto para celebrar los veinte años de la Academia de Mérida. Sólo cabe felicitarnos y hacerla extensiva la expresión de reconocimiento a Mérida, por esta innovadora realidad, que muestra una vez más, las inmensas posibilidades que tiene la ciudad, cuando se unen esfuerzos de distinto origen institucional. Muchas gracias a todos.