miércoles, 22 de febrero de 2017

Tres revoluciones y el fin del poder

El más reciente libro de Moisés Naím es sumamente interesante y quizás me esté haciendo entender mejor los tiempos que vivimos: El fin del poder (2014). Random House Mondadori, S.A. Caracas, Editorial Melvin C.A. 433 pp. La versión que he consultado es parte de la colección de Libros de El Nacional

El argumento que propone es simple: El poder “ya no es cómo era”.  Y ¿qué es el poder, según Naím? Pues de manera práctica: “…es la capacidad de dirigir o impedir las acciones actuales o futuras de otros grupos de individuos…  es aquello con lo que logramos que otros tengan conductas que, de otro modo, no habrían adoptado” (p. 38). ¿Y por qué el poder ya no es como era? Pues por que ahora es más fácil obtenerlo y también perderlo. 

El esfuerzo social, político y económico que representó la primera y segunda guerra mundial y la posterior guerra fría hizo que el poder abarcara el planeta completo. Aunque el poder como algo asociado a lo grande, viene de más atrás en la historia mundial. Pero, con la caída del muro de Berlín y el nacimiento de la internet se han generado un conjunto de cambios  que él denomina las tres revoluciones, que están en el origen de los cambios en el poder. 

Los cambios planetarios estas concentrados en las llamadas revoluciones del “más”, de la “movilidad” y de la “mentalidad”. Esto es el aparte mas interesante del libro. 

Hoy tenemos más producción de cualquier mercancía, más países y en definitiva más gente: “La producción económica mundial  se ha multiplicado por  cinco desde 1950”.  Argumenta Naím que esto se ha dado con una reducción importante de la pobreza en todo el planeta y con la expansión de la clase media. ¡Que siguen existiendo pobres, pues sí!. Pero la tendencia ha sido a reducirse.  La relación entre la revolución del más y el poder resulta evidente: “… gobernar, organizar, movilizar, influir, persuadir, disciplinar o reprimir a un gran número de personas con un mejor nivel de vida necesita métodos diferentes…” (p. 96).

La revolución de la movilidad se expresa por la existencia de una población más numerosa, con vida más plena y más instruida, que  también se mueve más por todo el planeta.  Y ello no sólo afecta los lugares de recepción sino sus países de origen por los recursos que remiten y por las ideas que transfieren. Y en muchos casos por su propio regreso. Pero también por los efectos en su nuevos hogares. Cada vez hay menos públicos cautivos, la gente se mueve más, sin duda alguna. 

Finalmente, ambas revoluciones antes identificadas, están generando que cada vez mayor cantidad de personas sientan que sus expectativas no se corresponden con lo que los gobiernos realizan. Y ello genera luchas por alcanzarlas, que se caracterizan por ser asumidas – por amplias franjas de la población- y que se resume en que “nada se da por descontado”. 

Por supuesto, cada una de estas tendencias no se da sin conflictos y sin que existan fuerzas que se le oponen, en especial a las revoluciones de la movilidad y de la mentalidad. De hecho Trump es un ejemplo de ello.  

Cada una de estas realidades han generado la insurgencia de micropoderes que se enfrenta y muchas veces vencen a los otrora poderosos. Ese es el tema del libro de Naím.  Los cambios en el ámbito político, militar, económico, empresarial, religioso y hasta  sindical hacen cada vez más efímero y cambiante el poder.

Debo destacar que decidí escribir esta reseña cuando encontré que Naím expresa, que en el ámbito empresarial, las grandes empresas están asediadas por pequeños y agresivos innovadores. Pero también, que algunos de los sectores donde las barreras para competir con éxito son menores, están en los restaurantes, la confección y la contabilidad. Todos campos de desempeño de gente muy cercana y que forma parte de la diáspora venezolana.  De tal manera que les recomiendo leer el libro de Naím que a mi me ha hecho entender mejor las complejas y a veces desesperantes circunstancias que vivimos.