miércoles, 19 de abril de 2017

Entre tortugas y libros

Foto: HRC.
Debo confesar, en la mayor intimidad que se pueda lograr en las redes sociales, que no soy un lector voraz, ni mucho menos compulsivo. 

Lo que también puedo decir es que lo que encuentro más motivante en estos tiempos es la fotografía y la escritura.  De hecho Uds. se preguntarán cuál es la razón de la foto que acompaña a este texto y lo explico. 

Para mi sorpresa, la foto que muestra en la parte inferior a la población de Apartadero, con el fondo de la Sierra Nevada de Mérida, en el páramo de Mucuchíes  la compartí hace un tiempo en nuestra cuenta de Facebook. Para nuestra sorpresa fue compartida  2.224 veces. Recientemente he descubierto que las fotografías que tomo le gustan a muchas personas y con regularidad  las coloco en esa red social.  


Lo de la escritura lo he canalizado con el blog. Por ello, casi siempre, cuando un libro me atrapa, lo voy "desojando" muy lentamente, en particular en los momentos previos a lanzarme en los brazos de Morfeo.  En esos minutos, que a veces pueden ser horas: leo. 

En fin,  no soy lector compulsivo como dije arriba. Es posible que antes de concluir el libro que me haya atrapado le haga una reseña para La Botica. Eso fue lo que me pasó con Vívido Sur de Juli Salas de Carbonell (ver en: http://comoenboticadehumberto.blogspot.com/2017/03/vivido-sur-regresa-regresa.html).   

El libro me ha cautivado tanto que no puedo dejar de escribir otras reflexiones sobre Vívido Sur y en particular, ahora que sí lo he concluido de leer, sobre dos de sus relatos.  Va el primero cuyo título es: “La sorprenderte historia de las tortugas del Orinoco”.

Podocnemis expansa o la tortuga del Orinoco es un animalito, y esto por que ya después de la lectura del texto de Juli, le tengo cariño. Realmente es la tortuga de agua dulce más grande de América del Sur.  Además es longeva y su caparazón llega a tener en su edad adulta más de medio metro y puede alcanzar los 35 kilogramos.  Es muy perseguida por su carne y sus huevos.  Debo comentar que en 1968 pasé la Semana Santa en el Estado Bolívar. El viernes santo en El Callao y  luego de ver esos hermosos animales vivos, me ofrecieron un pastel de carne de tortuga.  Lamentlos 35 kilogramos.  Esitos. ds tortugas, me ofrecieron un pastel de carne de tortuga.  Lamentevos.  Debo comentar que en 1968 paé decir que “mi religión” me impedía comer algo de  esos animalitos.  En fin, que la lectura del texto, además de volverme a mis pocos viajes por el sur venezolano, me llegó hasta el corazón la labor de FUDECI a favor de preservar la tortuga del Orinoco que está a punto de extinguirse por la acción depredadora de los humanos. Pero esa acción benéfica  se ha detenido desde 2010.

Narra la autora que desde 1946 se habían adelantado acciones para impedir que los huevos de la tortuga del Orinoco se utilizara para hacer aceite. Y que por medio de una campaña veterinaria y educativa se preservaran los tortuguillos y se criaran en ambientes que les permitía crecer  y fortalecerse para ser liberados en su habitad para que llegaran a su vida adulta. En ese sentido entre 1994 y 2010 FUNDECI y otras instituciones liberaron más de 434 mil tortuguillos.  Eso se detuvo. Ahora ni se crían tortuguillos ni se permite que ninguna institución lo haga. Lamentable situación que la autora no ahonda en su razón de ser pero que la intuimos.    
 
Sobre el segundo de los textos: “Gualberto Ibarreto: ´Donar libros es donar sabiduría´, quiero reseñar "grosso modo" el texto de la autora. El día en que se nombró el sustituto del Dr. Carbonell en el Ministerio de Educación, los esposos regresaron a su casa y encontraron con sorpresa,  que había una cantidad importante de amigos que le estaban celebrando su vuelta a la vida “normal”.  Reflexiona Juli  Salas de Carbonell que no son frecuente estas manifestaciones de amistad pues, por termino general, cuando se sale del gobierno, y de esas alturas en que estuvo el Dr. Carbonell, la gente no le hace muchas carantoñas para no rayarse con los nuevos encumbrados.  En la fiesta, el punto culminante fue la presentación del cantante Gualberto Ibarreto. Y es que él tenía una buena razón para estar allí y cantar.

El Pilar (Edo Sucre) es el terruño del cantante.  Con la conseja de que: “donar libros es donar sabiduría”, decidió regalar  una casa  para que se estableciera una biblioteca en su pueblo natal.  En esa labor se dirigió al Ministro Carbonell para que el Ejecutivo proveyera los libros. El trámite lo atendió la autora del libro que reseñamos y logró el cometido.  De tal manera que la biblioteca de El Pilar, que lleva el nombre de la abuela del cantante, Doña Elena María Barrios, era la razón para la participación de Gualberto Ibarreto en la fiesta de la reinserción a la vida normal, del ahora exministro Carbonell.  Bonita historia, por los libros  y por la voluntad de todas estas personas.


Reitero que el libro: Vívido Sur no tiene desperdicio. Además de las muchas historias interesantes,  son lecturas cortas, que se leen fácil y gratamente.