jueves, 27 de septiembre de 2018

Amabilidad Emeritense

Templo de Diana, HRC.
Existen tres ciudades en el planeta con el nombre de Mérida. Es posible que otras localidades, pero sin la característica de ciudad,  también lleven ese nombre.

La más antiguas de todas las ciudades en referencia es la Mérida de Extremadura en España, fundada en el año 25 AC. La función que debía cumplir era la de dar alojamiento a los soldados romanos retirados luego de años de servicio al imperio. Por ello se llamó Mérida la augusta emérita y fue proveída de circo, anfiteatro, teatro, termas y templos, entre otras muchas posibilidades urbanas, muchas de las ruinas de dichos espacios se pueden mostrar al visitante. 

Como habitante de Mérida, de los Caballeros, la de Venezuela, siempre he querido conocer a la primigenia, pues la Mexicana la conocí hace ya muchos años en la década de los 80 del siglo pasado. Eso implicó un viaje en avión desde Ciudad de México y un recorrido en carro por la península de Yucatán hasta Cancún que apenas se comenzaba a desarrollar como centro turístico.  

Hace unos días conocí a Mérida la Augusta. Un clima muy caliente nos acompañó en los dos días que duró la visita lo que hizo que algunas horas tuviéramos que guarecernos del inclemente sol y sopor. Pero, la ciudad y su gente hizo esas horas muy agradables e interesante. 

Para tener una idea de lo que sería nuestro recorrido fuimos a una oficina de turismo. Teníamos diferencias de cómo llegar hasta allí y nos detuvimos en la calle para analizar la situación. Un amable transeúnte nos preguntó a donde queríamos llegar y nos indicó el mejor camino. Por supuesto nos preguntó de dónde veníamos. Fue tan rapida su intervención que no tuvimos tiempo a preguntar su nombre. 

Siendo domingo, tuvimos el temor que La Oficina de turismo no funcionaría, pero no fue así. Al identificarnos como provenientes de Mérida, de Venezuela, la amabilidad fue total, nos regalaron un libro sobre los sitios arqueológicos de la region y nos instaron a ir al Museo de Historia Romana que era gratuito por ser domingo. 

Más tarde decidimos ir al Circo Romano. La aplicación del Google Maps  no era clara y nos detuvimos a mirar con cuidado sus indicaciones. Una pareja que luego nos dijo venía del fútbol, al saber nuestra procedencia nos instó a seguirlos pues ello iba cerca del circo. Pero más, comenzaron una amable charla y nos indicaron que vivían en la calle Juan Rodriguez Suárez, "el nombre del fundador de su ciudad".

Ya era noche cuando, luego de ver muchos de los monumentos  al atardecer, con una luna llena y muy grande y aprovechar el frescor de esas horas, nos detuvimos frente a un restarurant con un nombre un tanto extraño: "Tripas Corazón". Por supuesto salió a relucir que lo conocido para nosotros era el dicho: "Hacer de tripas, corazón".  Un cliente que ocupaba la única mesa ocupada de la calle, intervino, indicando que era muy castizo el dicho y que se usaba mucho. Por supuesto, indagó nuestra procedencia y comenzamos a hablar sobre el dicho, los monumentos de la ciudad y su gente. Terminó sugiriendo que cenáramos en el restaurant que era de un conocido y al que él iba todos los días. Nos indicó que había una terraza con vista al Templo de Diana. Finalmente nos acompañó, nos presentó a la mesera y nos dejó instalados.  Fue una cena espectacular que cuando el personaje regreso, se completó con un chupito que nos brindó. 

De tal manera que, Mérida la augusta,  además de ser una ciudad muy antigua de origen romano, con muchos resto de esa historia les aseguro que una gran cantidad de su gentes son de gran amabilidad.  Quien pueda, debería ir a conocerla.  


No hay comentarios:

Publicar un comentario