martes, 21 de septiembre de 2010

El Cristo de las multitudes

Cristo de las Multitudes. Catedral de Mérida. Foto H.Ruiz


Humberto Ruiz

El pasado cuatro de marzo de 2010 murió en la ciudad de los caballeros, un merideño nacido en Cadiz (España): Manuel de la Fuente.  Vino desde la madre patria hasta Venezuela cuando recién caía Marcos Pérez Jiménez.

Por esos tiempos Mérida se afanaba para que las obras proyectadas para celebrar el cuatricentenario de su fundación,  se terminaran de la mejor forma posible.  La construcción de la  catedral  reunía  a maestros de obra, ebanistas, pintores, vidrieros y escultores bajo la guía de Monseñor Acacio Chacón y el arquitecto Manuel Mujica Millán.  En ese momento llegó Manuel de la Fuente a Mérida.

Al inicio dejó su impronta en la catedral de Mérida, en la sillería del coro, así como  en los apóstoles del púlpito y en los ángeles que coronan  a la virgen María. Más tarde, el Cristo de las Multitudes, ocupó lugar principal en la Capilla del Calvario.  Y si la muerte no lo llama, hubiera hecho realidad unas nuevas puertas para la catedral.


Se integró de tal forma  a la vida de la ciudad que a él se debe buena parte de la estatuaria que da perfil e identifican a la ciudad de Mérida y al Estado que lleva  el mismo nombre. Sólo para hacer una muy limitada referencia  a las obras que más se conocen podemos señalar las siguientes: el homenaje a la mujer paramera, en la figura de La Loca Luz Caraballo, que inmortalizó en la literatura  Andrés Eloy Blanco; la estatua  del fundador de la ciudad, Juan Rodríguez Suárez; la de Acacio Chacón en la cuadra  superior de la Catedral y la del rector de rectores, Pedro Rincón Gutiérrez.  No cabrían en estas pocas líneas la referencia aún somera de la obra de Manuel de la Fuente levantada en Mérida, Venezuela y el mundo. Solo debo recordar a la Virgen de la Paz en Trujillo.   

Su vinculación con Mérida  le hizo desarrollar una intensa  actividad docente  en la Universidad de los Andes, institución que le reconoció su labor académica al otorgarle el Doctorado Honoris Causa  en el 2009. Un poco antes,  el Consejo de Computación Académica lo incluyó dentro del programa de iconos de la ULA dando visibilidad a su vida y obra  en el Cyberespacio. Así mismo,  los Servicios Bibliotecarios de la ULA dieron su nombre  a la sala de exposiciones de la biblioteca integrada del Núcleo de la Hechicera, de Mérida.

En su obra denominado el Cristo de las Multitudes reivindica al hombre sencillo, relacionado con el hombre masa, en comunión con el hijo de Dios crucificado. Cuatro versiones existen: el que está en la catedral de Mérida,  otro en la entrada de su Museo en la urbanización Santa María, el localizado en la población  paramera de Santo Domingo y uno último en formato más pequeño.

Al concluir deseo expresar nuestra admiración y respeto al artista, al universitario y al merideño por adopción que fue Manuel de la Fuente.  Mérida y su gente deben hacer esfuerzos por preservar, para las nuevas generaciones, la obra de Manuel de la Fuente.

Publicado previamente en Diario de Los Andes, Mérida, jueves 6 de mayo de 2010, p. 5.