lunes, 7 de julio de 2014

De celebracion con el Orfeón Universitario

Arrieche en plena faena
El Orfeón de la Universidad de Los Andes (ULA) (Venezuela) cumplió el pasado 05 de julio, 70 años de fundado. Es quizás la segunda dependencia de mayor antigüedad de la ULA, salvo las facultades y las escuelas. La más antigua es sin duda -y que me corrijan los historiadores- la biblioteca hoy denominada Central Tulio Febres Cordero, establecida a fines del siglo XIX.

Que una institución cumpla 70 años es una tarea compleja en Venezuela, mucho más si su función principal es la cultura y en especial la música coral.




Esa hazaña ha sido posible por su pertenencia a la ULA y al esfuerzo denodado de sus directores, comenzando por el fundador el Maestro José Rafael Rivas quien la dirigió en su primeros años (1944-1947). Sin desmerecer a ninguno de quienes la han dirigido, hay que hacer un señalamiento especial a su actual director José Geraldo Arrieche (1980-83; 1989-hasta el presente). Nos consta de su empeño por mantener el orfeón y de su disposición para hacer lo que sea necesario y lograr que salga lucido en cada instante. No se si quienes estuvieron en el concierto de aniversario el pasado sábado 5 de julio, se percataron que  quien dirigió el orfeón de la ULA, de forma magistral –por supuesto que hablo de Arrieche-, pocos momentos antes  sirvió de utilero para ubicar en el lugar adecuado las tarimas donde se colocan los orfeonistas. En nada le desmerece ese hecho. Todo lo contrario, lo enaltece. A quien deja muy mal parada es a la universidad. !Que no hubiera utileros que se encargaran de esto en una celebración tan importante es una falta lamentable! 

Para celebrar los 70 aniversario se organizó, del 2 al 5 de julio, un festival coral con un conjunto de orfeones de universidades nacionales y extranjeras. Cada una de las presentaciones fue excelente, al decir de quienes hacían cola para escuchar el sábado pasado el cierre del evento con el Orfeón de la Universidad del Zulia; la Coral de la Universidad de Oriente (Núcleo Anzoátegui); la Coral de la Universidad Industrial de Santander (UIS) (Bucaramanga-Colombia) y, por supuesto, al cumpleañero, el Orfeón de la ULA.  

Tres últimas cosas deseo señalar de la presentación del sábado pasado, con el mejor ánimo de que al menos se minimicen. La primera  que, de las cuatro agrupaciones participantes sólo la Coral de la UIS y la de la ULA interpretaron las piezas ofrecidas en el programa.  Las otras dos agrupaciones variaron de tal manera  que ya no se acuerda uno que fue lo que interpretaron, afortunadamente todas las intervenciones muy buenas. Pero, deja traslucir una informalidad  que es lamentable  si se celebran 70 años de una agrupación como el Orfeón de la ULA.  Lo segundo que, muchas jóvenes mamás fueron al concierto con sus hijos de escasos años de edad, que en esos momentos deberían estar durmiendo en sus casitas y no en el Aula Magna de la ULA. Por supuesto, los niños, algunos con biberón en su boca, gritaron, lloraron,  hablaron  en alta voz, arremedaron a los orfeonistas y pare usted de contar. Y, finalmente, es poco elegante, institucionalmente, que ninguna autoridad rectoral o decanal estuviera  al menos, en este acto de cierre del festival y donde se presentó el Orfeón de la ULA. Es posible que lo hicieran en los otros días del festival. Ojala y fuese así.

Por supuesto, nada de lo antes señalado demerita en absoluto los 70 años del Orfeón de la ULA, ni el festival para celebrar la efemerides, ni las presentaciones que he mencionado. Al contrario, ponen de relieve los muchos obstaculos  que han debido sortearse para llegar a este venerable aniversario.  


Vaya desde aquí, un fuerte abrazo y nuestra felicitación para José Geraldo Arrieche y todos los integrantes del Orfeón de la ULA y de quienes hacen posible  que siga siendo un ejemplo de tenacidad y calidad.  Deseo hacer mías las palabras que sobre la importancia del movimiento coral el director expresó: “El mundo canta con la voz más conmovedora y plural, la voz humana”.  Así es y buen ejemplo de ello fueron las palabras de algunos de los antiguos orfeonistas y la presencia de una simpática señora que aún recuerda los años en el Orfeón, de hace mucho, mucho, tiempo. 

!En horabuena y sigan adelante…!