viernes, 13 de marzo de 2015

Los 500 años de Teresa de Ávila

Ilustración (*)
Prof. Amílcar Rivas[1]
Presidente (E) de la Academia de Mérida

El próximo 28 de marzo tendrá  lugar la celebración  de los 500 años del nacimiento de uno de los personajes más extraordinarios  del mundo de la espiritualidad  así como, en el mismo orden de importancia, una de las figuras más representativas de la literatura castellana: Teresa Sánchez de Cepeda, comúnmente conocida como Santa Teresa de Jesús  o bien, como Teresa de Avila.


En la búsqueda sobre la mejor forma de rendir adecuado tributo a Teresa de Ávila entramos en conocimiento que la “Comisión Internacional de los Carmelitas Descalzos para el Quinto Centenario del nacimiento de Teresa de Ávila” había realizado un documental donde se narra la aventura de Teresa como escritora, registro audiovisual  en el que se  refleja  la pasión y esfuerzo de la monja avileña por poner palabra a la mística, dicho documental lleva por título: La Mística Hecha Palabra, Santa Teresa de Jesús escritora y su propósito inicial era el de ser enviado como regalo a todas las comunidades Carmelitas del mundo.  

Un interesante guión elaborado por el P. Emilio J. Martínez, Vicario General y Presidente de la Comisión Internacional de los Carmelitas Descalzos para el Centenario, presenta a lo largo de 35 minutos, la figura impresionante de la Santa e invita al espectador a conocer por qué escribe Teresa, qué es lo que escribe y las dificultades que encontró al hacerlo; la calidad estética y el  sugestivo contenido justifican a plenitud el que su proyección se haya colocado como parte destacada del homenaje.

Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada, que es su nombre de pila, nace en un tiempo donde los grandes moralistas de la época sostenían que las mujeres no necesitaban estudiar, por lo tanto no se espera de ellas conocimientos sino virtud y, en consecuencia, ocuparse de las labores de su casa, o como única alternativa, su ingreso a un convento. 

Joël Saugnieux, profesor de literatura española en la Universidad  de Lyon, Francia,  al analizar el contexto histórico y cultural de la  época en que le tocó vivir, afirma que Teresa de Ávila: “cuenta con una triple limitación cultural, porque sobre ella se cierne un triple lastre social. El primer rasgo es precisamente que se trata de una mujer, en una época donde la cultura dominante está enteramente en manos de varones. El segundo inconveniente es que nace en una familia de origen judío, cuando se iba imponiendo el estatuto de limpieza de sangre que sólo dará cabida en la sociedad a los cristianos viejos. Por último, que proviene de lo que llamaríamos la burguesía provinciana, en una época en la que los honores se reservan todavía a las personas de origen noble”[2].  

María José Pérez, del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Puzol- Valencia, agrega un cuarto lastre en su artículo El Rostro de teresa de Jesús como escritora en el libro de la vida: “Teresa es mística, y se va a ver implicada en la polémica que enfrentaba a los teólogos (letrados) con los «espirituales», a los que a menudo se les acusó de alumbradismo, por lo que muchos de ellos terminaron condenados por el Santo Oficio[3].

Viene al caso recordar acontecimientos que afectaron intensamente a Teresa de Ávila, tales como la prohibición en 1569 por la Inquisición, de los libros de espiritualidad en lengua vulgar, entre ellos la Biblia, por lo que Teresa se ve privada de la lectura de obras que habían sido para ella fuente de conocimiento y le habían permitido adquirir un nivel cultural excepcional para una mujer del siglo XVI. Los reveladores procesos inquisitoriales  a Fray Luis de León, que lo llevaron en dos ocasiones a la cárcel, o el del arzobispo de Toledo fray Bartolomé Carranza, fueron de su conocimiento, razones por las que, el temor a  las quejas que llegaban a la Inquisición sobre sus escritos están probablemente entre los motivos de que Teresa insistiera constantemente en afirmar que escribía porque así se lo solicitaban sus confesores.

En su libro Camino de Perfección, en  palabras que por causa de los borrones que impedían su lectura sólo han sido posible descifrar recientemente, refiriéndose a los inquisidores, nos dice con   humor críptico muy propio de sus escritos:  “…como son hijos de Adán y, en fin, todos varones, no hay virtud de mujer que no tengan por sospechosa[4].  Sus temores eran justificados, pues entre otros acaecimientos, su obra más famosa, El Libro de la Vida, estuvo en manos de la inquisición hasta cuatro años después de su muerte, y sólo fue publicado por la intervención de la hermana del Rey Felipe II, viuda del Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Maximiliano II, a quien había llegado y lo había leído en una de las muchísimas copias que circulaban de manera no autorizada.

La valentía con que Teresa de Ávila enfrentó las adversidades  la colocan como una mujer con  enorme capacidad para adelantarse a su tiempo; parte de sus preocupaciones y conflictos siguen siendo los de muchos hombres y mujeres del siglo XXI, incluso en el mundo occidental. Ella constituye hoy día uno de los símbolos emblemáticos del catolicismo, y figura al mismo tiempo entre los más altos valores de las letras universales. Acudo al auxilio de Fray Luis de León, quien me permite concluir estas breves palabras con una maravillosa síntesis de la obra de Santa Teresa de Jesús: “Porque en la alteza de las cosas que trata, y en la delicadeza y claridad con que las trata, excede a muchos ingenios, y en la forma del decir y en la pureza y facilidad del estilo, y en la gracia y buena compostura de las palabras, y en una elegancia desafeitada que deleita en extremo, dudo yo que haya en nuestra lengua escritura que con ella se iguale.[5]  

Notas


[1] Palabras de apertura en el homenaje de la Academia de Mérida a Teresa de Ávila, el miércoles 11 de marzo de 2015.  
[2] SAUGNIEUX, JOËL, “Thérèse d’Avila et la culture écrite”, en Histoire d’un desir:Thérese d’Avila. Revue d’éthique et de théologie morale nº  146, Paris, Editions du Cerf, 1983, 313-314
[3] Revista Electrónica de Estudios Filológicos, Nº XX, Diciembre, 2010, http://www.um.es/tonosdigital/znum20/secciones/estudios-14-teresaj_escritoralv.htm,sn
[4]  Ibid., sn
[5] LUIS DE LEÓN, “Carta-Dedicatoria a las Madres Prioras: Ana de Jesús y Religiosas Carmelitas Descalzas del Monasterio de Madrid”, en Obras Completas castellanas, Madrid, BAC, 1944,  p. 1352.
(*) Ilustración tomada del link: