miércoles, 24 de junio de 2015

La fiesta del libro (*)

José Francisco Mas y Rubí en versión de Galeno Sardi (**)
Toda obra humana tiene su historia. Ciudad de libros… también tiene la suya.

Cuatro etapas se han vivido con Ciudad de Libros: historias de Mérida.

La primera la hemos titulado: Palabras, sólo palabras.

En el año 2010 Flor Bazó era la Directora de Cultura de la Alcaldía de Libertador. Una de las dependencias adscritas a esta oficina es la Biblioteca Bolivariana.  

Para celebrar el día internacional del libro –el viernes 23 de abril- me invitó, Flor Bazó, a que diera una charla  sobre Mérida y los libros. 

Ofrecimos nuestras palabras a un grupo de jóvenes de escuelas y liceos de la ciudad, quienes nos honraron con su presencia. También estaba el Secretario Ejecutivo de la Academia de Mérida –Ramón Sosa Pérez- quien trasmitió lo escuchado.  





Así, fui invitado por la docta corporación y, de esta forma, hubo una segunda versión de la conferencia. Esta vez,  con más reposo  y tiempo. Abundamos en datos y circunstancias,  en esto de los libros y Mérida.  Ambas charlas fueron preparadas como presentaciones en “power point”  y al cabo de escasas semanas ya era poco lo que quedaba en los meandros de la memoria.  Pero, al menos, el tema permaneció muy nítidamente.

La segunda etapa: el trabajo duro de investigación.

A finales del 2010 fui aceptado para incorporarme a la Academia de Mérida como Miembro Correspondiente Estatal. Decidí que el tema de los libros y Mérida era lo suficientemente interesante para que fuera el discurso de incorporación. En primer lugar volví a revisar la mucha bibliografía internacional que existe y nos enfocamos  en lo producido nacionalmente sobre el tema. Como era de esperar se fueron ampliando –los autores locales- hasta pasar de las dos decenas.  Sólo nombraré algunas obras de tres investigadores, con el perdón de todos los demás, que nos ayudaron a darle forma a lo nuestro. El trabajo de grado para obtener la licenciatura en historia de Argenis Arellano: Lugares de la Palabra. Historia cultural de las bibliotecas de la Universidad de los Andes (2011); tres obras de Ildefonso Leal: Libros y bibliotecas en la Venezuela colonial (1633-1767); El Colegio de los Jesuitas  en Mérida (1628-1767); y, Las bibliotecas coloniales de Mérida.  Pero, lo que nos permitió hacer aportes mucho más originales fue, sin duda  alguna, el trabajo de transcripción de las mortuorias de los siglos XVII al XIX, de María Villafañe, publicado en el Boletín de Archivo General de Mérida, dirigido por Milagros Contreras.  Tendría que destacar el aporte de muchas otras personas que nos han permitido darle forma a nuestro libro, pero los casos particulares que son muchos, remito a la obra (Ciudad de Libros…). Agradezco de manera sincera sus aportes.

Conocer el título completo de la infinidad de libros que se refieren en las mortuorias; el momento de su publicación; dónde  y en qué imprenta se publicaron; así como las muchas particularidades  que tuvieron en su inicio y a lo largo de  las diversas ediciones es harto complejo. Asi mismo que,  determinar el impacto en los campos del saber que tocan, es casi una labor imposible. Hoy sin embargo, por medio de internet, y los muchos motores de búsqueda existentes y el aporte de muchas instituciones que han digitalizado sus repositorios bibliográficos esta labor es factible realizarla. Hay que escarmenar entre el mundo de información –a veces inconmensurable- que tenemos disponible en la red. Pero, ahora se puede realizar esta labor con una buena conexión a internet y desde nuestra propia casa.  Debo reconocer que sin  la maravilla que conseguimos actualmente en la WEB para la investigación de la historia sociocultural de los libros, Ciudad de Libros… no hubiera visto la luz. 

Fueron casi dos años para concluir el trabajo.  A fines del 2013 presentamos el discurso de incorporación a la Academia de Mérida.  Pero, aún faltaban dos etapas más, para llegar hasta hoy.

Tercera etapa: "Esto debe publicarse."  

Estoy convencido que el mundo de las redes sociales y en particular de los blog y las revistas digitales, no sólo disminuyen el costo de la publicaciones sino que amplían el número lectores. Por ello no pensé en que Historias de libros…  se viera en formato de papel.  De hecho, varios subcapítulos están en nuestro blog (Como en botica de Humberto), dos capítulos se han publicado en revistas digitales y otro espera su aceptación.  Sin embargo, como se dice: uno propone y el destino dispone.

El manuscrito –en una primera versión-  se lo di a Alexander Bustamante y él me expresó que en Ediciones APULA estaban interesados en publicar el libro.  Ante tanta seguridad nos dejamos llevar por el optimismo y el entusiasmo de nuestro fraterno editor. Pero, el hombre se fue a realizar un doctorado en Barcelona (España) y quedamos con un hueco muy grande en el financiamiento. Había que ponernos en acción. Debemos reconocer la disposición del Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico, Tecnológico y de las Artes (CDCHTA) de la ULA –en particular de Alejandro Gutiérrez y José Antonio Rivas Leone-, del Vicerrectorado Académico, también de la ULA –con Patricia Rosenzweig-  y  la Seccional de Profesores Jubilados de la ULA  –en la persona de Eleazar Ontiveros-, sin cuya aporte institucional no hubiéramos podido pasarse a la siguiente etapa. Todavía faltaba mucho.

Cuarta y última etapa: entrando y saliendo de la imprenta.

En este período hubo de sortearse varias circunstancias. La primera mantener el precio establecido –por la imprenta, El Portatítulo, en la persona de Orlando Dugarte- en un escenario de inflación acelerada de los costos de impresión.  Incorporar,  sin mayores consecuencias financieras, las hermosas ilustraciones  que nos prepararon Galeno Sardi y Margarita Ruiz para los once capítulos. Adicionalmente, preparar e incluir un epílogo y las fuentes usadas en la investigación. Tomar dificilísimas decisiones ante la diversidad de alternativas –todas excelentes- que nos presentó la diseñadora, Yohanna Albornoz, para la portada y contraportada del libro. Por último, revisar y corregir, una y otra vez, y una y otra vez, hasta por nueve ocasiones, las distintas versiones antes de que entrara en impresión. Ahora sí, ya el libro está  aquí.

La FILU [1]es una fiesta. Una fiesta del libro y de la actividad creadora.  Sin embargo, el país vive una situación muy difícil.  Hay casi noventa jóvenes  quienes durante más de 20 días han estado en huelga de hambre para pedir al régimen  que gobierna: fecha de las elecciones parlamentarias y observación internacional independiente; liberación de los presos políticos y cese de la represión a los sectores disidentes. Ya una pequeña parte de ese petitorio  se resolvió: la fecha de las elecciones. Sé que entre el público hay gente de diversa orientación política que se las respeto. Pero, en nuestra fiesta de presentación de Ciudad de Libros: historias de Mérida, no podría callar esta realidad y expresar mi solidaridad con quienes han hecho un sacrificio tan grande por Venezuela. 

Muchas gracias a todas y todos…  Buenas tardes.



Hace unos días agregué que por ahora, el libro se encuentra en la librería La Rama Dorada, en la calle 27 entre la Av. Bolívar y la Tulio Febres Cordero (Telf.  0274  252-6262; 415-7267 y 417 1408).  





Notas


[1] Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), en cuya edición de 2015 se realizó el martes 23 de junio la presentación de Ciudad de libros: historias de Mérida.  El texto son nuestras palabras en el acto.
(*) Quien esté interesado en el tema le recomiendo leer de nuestra autoría; CIUDAD DE LIBROS: HISTORIAS DE MÉRIDA, Mérida, Ediciones APULA, 238 pp. (Se consigue en las librerías de Mérida: La Rama Dorada; La Ballena Azul; y Temas). 
(**) La caricatura fue preparada por el Dr. Galeno Sardi junto otras dos que se incluyen en el libro. José Francisco Mas y Rubí es el autor del primer libro publicado en Mérida en 1846: Historia completa de todos los concilios ecuménicos… en la Imprenta de Francisco Uzcátequi. El ejemplar que hemos conseguido se consultó en el Archivo Arquidiocesano de Mérida.