jueves, 3 de diciembre de 2015

A la Asamblea: !como sea!

Por mucho esfuerzo que haga, no logro dejar de pensar en la elección del 6-D. 
¿Qué pasará? 

¿Comenzará una nueva etapa  en la historia de este país, qué la caracterizará? 

¿Mejorará el clima político, disminuirá la inseguridad, se incrementará el abastecimiento de alimentos y medicinas? 
¿Qué pasará? 

Leo, hablo con amigos y hasta con más de un desconocido. Todos nos interrogamos: ¿qué pasará?

Ayer no más, estando en Naiguatá, en uno de los Estados chavistas de este país,  veía entre chanzas,  empujones y el arremolinar de la gente ante las puertas de bodegas y camiones, hacer esfuerzos por agarrar algo de lo que vendían a precios regalados. ¿Será éste pueblo capaz de labrarse un futuro de progreso?


Hoy hablo con un amigo quien me explica  el férreo control político que el aparato electoral del gobierno tiene sobre todo el que recibe o pide una dádiva del gobierno o de quien trabaja en Ministerios, gobernaciones, alcaldías y empresas del Estado. ¿Será tan eficiente ese aparataje, como no lo es para casi nada más del manejo del Estado?

Tanto la joven que me hizo el comentario de un señor que aseguraba a voz en cuello que todo lo necesario se conseguía a "precio justo" en las bodegas de esta ciudad,  como los choferes  que me prestaron su servicio para llevarme hasta mi casa desde El Vigía, también me preguntaron: ¿Qué pasará? ¿Saldremos de esta pesadilla?

En fin, a tres días de las elecciones, sólo sé que las encuestas dan un resultado contundente de rechazo al gobierno de Maduro y una decisión de votar por la MUD.  ¿Pero,  será eso suficiente para que ocurra?

“A la Asamblea... !como sea!” es el grito de batalla que expresa de forma contundente, la estrategia del miedo que desarrolla el chavisto, con vista al 6-D. A unos para hacernos pensar que ese a, como sea es la mejor expresión de la violencia de los colectivos.  Para otros, será la violencia institucional para obligar a unos pobres empleados públicos a mostrar la foto de su voto, el lunes 7 de diciembre. Quizás el mismo temor está en el corazón de la mayoría de quienes se apretujan haciendo las colas, pues piensan se les quitarían los muchos o pocos mendrugos del reparto de la renta petrolera  que no queda en los bolsillo de los boliburgueses.  Solo sueño que dentro de unos años, esto sea un mal recuerdo del pasado. Y que logremos superarlos  en una Venezuela de paz, progreso e inclusión.

En fin, no tengo respuestas, sólo preguntas y un gran deseo que ocurra un triunfo arrollador, contundente y pacifico de la oposición que permita el comienzo de un cambio de lo que estamos viviendo.  

Por lo pronto invito a mis lectores a visitar el blog de Miradas Múltiples y a leer los artículos de Elías Pino Iturrieta y Tulio Hernández, que están en el link que ofrezco.