lunes, 17 de octubre de 2016

Esas diosas elusivas (de la felicidad)

Némesis (*)
En su célebre conferencia sobre la felicidad de 1999, André Comte-Sponville, afirmó:  “La búsqueda de la felicidad es la cosa mejor repartida del mundo”.  El mismo autor comienza sus palabras  con una frase de Pascal que no deja a dudas: “Todos los hombres (y para ser políticamente correctos, también las mujeres, diremos nosotros) buscan la manera de ser felices. Esto no tiene excepción…”[1]. Sin embargo, Comte-Sponville ubica esta realidad desde la aparición de la filosofía griega, con  Sócrates, Platón, Aristóteles y desde allí hasta nuestros días.

Sin embargo, si tal generalidad, en la búsqueda de la felicidad, existe entre los seres humanos, ¿no vendrá de más atrás en su historia? Desde nuestra perspectiva creemos que ello acompaña a nuestra especie desde que fue "Homo Sapiens". Y eso es decir mucho más perdido en los tiempo humanos. Veamos.

El sentido de lo religioso aparece desde que el homo sapiens está en el planeta. Hay dos sentidos de lo religioso[2]. El primero es la sujeción de las personas a una divinidad y la otra ser escrupuloso en los deberes impuestos por la autoridad para el culto a los dioses.  En el primer sentido,  se acentúa la vinculación de las personas con la divinidad y en el segundo  se orienta a lo ético-jurídico. 

En este primer sentido de lo religioso –la sujeción con las divinidades-  es que aseguramos  que sí hay relación entre lo religioso y la felicidad, debe ser nuestra preocupación y ocupación con la felicidad tan antiguo como la existencia de la especie humana. Ciertamente, en algunas sociedades hay referencia  a deidades  que están vinculadas a la felicidad.  En algunas directamente y en otras asociadas a otras condiciones y necesidades humanas.

Ramnunte fue un asentamiento en la Grecia antigua, en Ática cerca de Maratón, frente al mar Egeo. Tuvo sus tiempos de esplendor entre los siglo V y IV a. C.  Allí se le construyó el santuario a “Némesis” por lo que se le llamó la diosa de Ramnunte[3].  Se le considera la deidad de la justicia distributiva, así como de la solidaridad, la venganza, el equilibrio y la fortuna.  Pero Uds. dirán en dónde aparece la felicidad. Pues vamos allá.

Némesis también estaba encargada, por los dioses del Olimpo griego, para “medir” la felicidad de los mortales. Establecida esa medida actuaba en consecuencia para hacer respetar los designios divinos, del resto de los dioses, castigando a quienes desoyeran o contradijeran las decisiones divinas. Némesis era la encargaba de castigar a quienes infligieran sus designios. Pero también, quitaba u otorgaba la fortuna que las personas tuvieran de más o de menos[4].  En fin, Némesis se le consideraba una suerte de profesional del Olimpo encargada de las estadísticas humanas de la felicidad y de su distribución. Némesis estaba colocada por encina del resto de los dioses del Olimpo y era consideraba una deidad superior. ¡Toda una superdeidad!.


Bastet
En los primeros tiempos de la civilización egipcia,  en el llamado Antiguo Egipto (entre el 2686 y 2181 a. C.) existió la ciudad de Bubastis, en el delta del Nilo. Esa ciudad fue la  cuna del culto a “Bastet” que se extendió y perduró por siglos. Se indica que el historiador Herodoto en el siglo V a.C. escribió una descripción de la ciudad y de los peregrinos que acudían a rendir culto a la diosa Bastet. Representada por un gato también era personificada por una esbelta mujer con cara de felino. Se encargaba de proteger el hogar y procurar la alegría de vivir, considerándosele la diosa de “la armonía y la felicidad”. Como toda deidad que se preciara podía ser dulce y terrible en su proceder con los humanos.  De su culto viene el respeto de los antiguos egipcio a los gatos, los cuales momificaban al morir o para enterrar acompañando a sus dueños. Como se puede percibir, fue una de las deidades mas adoradas, con ella la felicidad estaba asociada a la vida familiar y a su armonía. 

Sati
Finalmente, en este aparte, hemos de referirnos a otra diosa relacionada  con la felicidad, pero esta vez en la tradición del hinduismo.  La lista de diosas y dioses hindús es muy extensa, quizás por ello exista una vinculada a la felicidad, aunque con ciertas particularidad.  Sati es la deidad relacionada, como la Bastet egipcia, con “la felicidad marital”, sólo que en este caso hay un cambio interesante. También es la diosa de la “longevidad”. Sus principales seguidoras son las mujeres hinduistas que esperan mantener largamente su matrimonio. En el pasado se estableció la tradición sati que consistía en atar a la esposa a la pira funerario de su consorte para significar lealtad y devoción.  En la historia de la divinidad Sati se le conoce como la primera esposa de Shiva, a quien sedujo para sacarlo del aislamiento místico.  Si se lograba un matrimonio armónico, lleno de felicidad era lógico que se quisiera preservar en el tiempo, de allí la asociación entre ambas realidades: armonía matrimonial y longevidad. 

Estamos seguros que existan otras muchas otras deidades en las distintas tradiciones culturales y religiosas que estén asociadas a la felicidad. Pero, ahondar en ese tema escapa los fines de éste trabajo. Sin embargo, debo expresar que pese a buscar no encontré  el santo patrón de la felicidad en el catolicismo. Es posible que se deba a nuestra ignorancia  y a la premura con que se ha realizado esta investigación. Nos encantará  identificarlo si existe o lograr la explicación de su inexistencia si no lo hay (debo agregar una nota a este apartado: Hoy (nos referimos al 17.10,2016. en la charla sobre la felicidad en el Grupo Miradas Múltiples Carlos Eduardo Febres hizo una extensa y sólida intervención sobre el tema de la felicidad en el cristianismo y el catolicismo. Quedé gratamente impresionado. Espero que lo escriba para brindarlo a nuestros lectores. Es un compromiso).

Pero hay otra conexión entre lo divino y religioso con la felicidad, que deseamos destara.  El término filosófico que se identifica con la felicidad es “eudemonismo”, que en rigor significa “posesión de un buen demonio”[5]  El eudemonismo es una tendencia ética que sostiene que “la felicidad es el sumo bien” Y si la felicidad y la prosperidad se relaciona con demonios –así sean estos buenos- , no hay sino un paso a buscarla en sus opuesto, las divinidades. De hecho, quienes en el campo de la filosofía medieval clasificaron los tipos de felicidades una de ellas fue la beatitud, que se refiere a la que se produce por la vida contemplativa. De tal forma que las conexiones entre felicidad y religiosidad están presentes: ¿desde siempre?. 

De las tres divinidades analizadas, Némesis, Bastet y Sati llama la atención que en el caso de las dos últimas deidades relacionan la felicidad con la vida marital. Mientras la primera  está vinculada con la justicia y su distribución, conforme al comportamiento de los humanos ante los designios de otras divinidades. En nuestro criterio ambas características muestran el sentido social de los humanos, así como la importancia de lo cotidiano en la felicidad y también que la misma forma parte de un mundo casi imposible de controlar permanentemente por cada uno de nosotros. En definitiva, que la felicidad además de sencilla es maravillosa y elusiva.  Por ello el título del post, las diosas elusivas: la felicidad.   


Notas



(Las imágenes de las diosas las hemos extradido de Wikipedia).
[1] Comte-Sponville, André (2001): La felicidad, desesperadamente. Barcelona, Paidós contextos, 102 pp. 
[2] Ver: Ferrater Mora, J. (2004): Diccionario de filosofía. Barcelona, Ariel. Tomo IV (Q-Z), p. 3062.
[3] La mayor parte de la información sobre las deidades que se analizan a partir de aquí se ha utilizado Wikipedia. Ver en: https://es.wikipedia.org/wiki/Némesis; https://es.wikipedia.org/wiki/Bastet y https://es.wikipedia.org/wiki/Sat%C3%AD_(diosa)
[5] Ver eudemonismo y felicidad en Ferrater Mora,  J. (2004): Diccionario de filosofía. Barcelona, Ariel. Tomo II (E-J), pp. 1153 ss. y 1230 ss.