lunes, 5 de diciembre de 2011

Día del Profesor Universitario de Venezuela 2011




El cinco de diciembre de 1958 el Presidente de la Junta de Gobierno y profesor universitario de la UCV, Edgar Sanabria, decretó la Ley de Universidades, reconociendo la autonomía universitaria en Venezuela, en su mas amplia concepción. Desde hace un tiempo, en esta fecha se celebra el día del profesor universitario como un homenaje a quien firmó el decreto y para reconocer la importancia que ha tenido en el desarrollo del concepto y la práctica de la autonomía universitaria en el país. Así mismo, la fecha es propicia para recordar que la autonomía  de las universidades es un compromiso del Estado  venezolano y de sus comunidad académicas con la institución, en el cumplimiento de sus altas funciones de producción de conocimiento y de formación de profesionales de las nuevas generaciones. La autonomía universitaria es condición indispensable para el desarrollo del pensamiento crítico. En ese sentido, colocamos para nuestros lectores, un trabajo presentado en la VII Jornada Nacional de Investigación Humanística y Educativa celebrada  en abril de 2011, en torno al debate que se está produciendo sobre la universidad venezolana. 



La trasformación universitaria venezolana:
a vuelo de pájaro [1]



Humberto Ruiz Calderón [2]



“… la búsqueda de un solo modelo universitario para Latinoamérica (y para el sur del planeta)… es (HRC) un esfuerzo inútil, pues la complejidad y la celeridad con las cuales las instituciones de educación superior de esas regiones se configuran y reconfiguran, atendiendo a concepciones y orientaciones incluso contradictorias, impiden hacer realidad el sueño de un modelo ideal, digno de ser reproducido”.

Alicia Inciarte González, María Cristina Parra-Sandoval y Ana Julia Bozo de Carmona [3]

I.  Introducción

La universidad venezolana, en especial  aquella de mayor tradición -las llamadas universidades  nacionales que gozan de autonomía universitaria-, viven desde finales del año pasado un interesante debate, a raíz de la promulgación de la Ley de Educación Universitaria (LEU), por parte de la Asamblea Nacional venezolana que concluía su período tan sólo trece días después.[4]  Para dar un tono más dramático, el Presidente de la  República decidió devolver a la nueva Asamblea Nacional la referido ley, argumentando falta de discusión de la misma.  Esas circunstancias se pueden traducir una de dos cosas: o se re-estudia y devuelve al Presidente sin mayores modificaciones o sencillamente la Asamblea Nacional abre un nuevo período  para aceptar nuevas propuestas.  En todo caso, desde finales del año 2010 y todo lo que va del 2011, se han producido cientos de eventos,  nombramiento de grupos de trabajo, análisis en diversidad de instancias académicas y discusiones de toda índole, lo que hace ver como si en el país se estuviera dando un debate inédito en el mundo. O por lo menos, que tiene gran originalidad.  En este trabajo se espera mostrar que la discusión sobre la transformación de las universidades  es un tema común, al menos en el mundo hispanohablante.  En segundo término, lo que se discute  en el país, poco tiene que ver con lo que  se analiza  en instancias internacionales como la UNESCO, por ejemplo.  Y en tercer lugar, el debate que se produce  en el país  más bien parece un diálogo de sordos  centrado casi exclusivamente en un aspecto político electoral.


II.  Lo único permanente es el cambio

Si bien pareciera que fue Heráclito (nació alrededor de  544 AC) quien expresó, o al menos lo registró Platón, fue quien  indicó: “todas las cosas fluye, y que nada permanece quieto y que comparando  las cosas  existentes a la corriente de un río , dice que nadie  puede sumergirse  en él dos veces”, referencia que ha condicionado el ser conocido como el filósofo del devenir.[5]

En tiempos más reciente un escritor y psicólogo  norteamericano, Spencer Johnson, escribió una fábula  que se ha hecho famosa: Quién se ha llevado mi queso (1998). En el libro se presenta cómo enfrentaron, dos ratoncitos, el hecho de que desapareciera  su forma habitual de encontrar queso cada día.  Para algunos en el texto se resume una  "teoría general del cambio permanente en un medio ambiente globalizado y competitivo".[6] Lo que en el fondo es  una versión actualizada del devenir del mundo, de las cosas y las personas, postulado por Heráclito  hace  más de veinte siglos.  Así, el catálogo que se resume en el libro de Spencer Johnson sobre el cambio trata una serie de temas que se han vuelto de interés en la época tan compleja que vivimos:

1.             El cambio ocurre. Hay que anticiparlo.
2.             No hay que aferrarse a viejas ilusiones.
3.             Tampoco hay que detenerse por miedo a lo nuevo. 
4.         Hay que estar atento a los pequeños cambios. Los pequeños cambios inician grandes                                       cambios. 
5.             Prepárate para adaptarte rápidamente.
6.             Disfruta del cambio.
7.             Prepárate para cambiar otra vez, siempre hay nuevos retos.[7]

Aquí, postulamos que una de las instituciones de la sociedad occidental  que mejor, y por más tiempo, ha asumido el cambio, son las universidades, en el mundo. De tal forma  que, no estamos ante un hecho particularmente nuevo  o ante el cual las universidades se nieguen a transformarse. La esencia  más profunda de las universidades es  cambiar,  entre otras cosas porque trabajan con el conocimiento humano, bien sea porque lo producen o lo difunden mediante  la formación de las élites sociales  y se han dedicado a dar respuestas a los grandes debates  de la humanidad de su tiempo. Esto no quiere decir, que la sociedad actual no tenga otras instituciones, que también  ofrezcan respuestas a las interrogantes de producción de conocimiento, análisis de los futuros posibles  y de preparación de las élites sociales. Pero, las instituciones que son paradigma de estas funciones, siguen siendo las universidades. Tanto es así que, su número  antes que decrecer aumenta, con el tiempo. Lo cual es una manifestación de su importancia  y fortaleza, desde  la fundación de las primeras instituciones universitarias en París y Boloña  a finales del siglo XI hasta hoy, diez siglos después.


II. A vuelo de pájaro: ¡muy mal estamos en América Latina!

Podemos discutir si las universidades hispanoamericanas, latinoamericanas y venezolanas tienen la importancia de las mejores universidades  a nivel global.  Y es indudable, que luego del aporte de la llamada Reforma de Córdoba (1918), no estamos en el mundo de las grandes transformaciones universitarias.  Y que actualmente, la calidad y el reconocimiento de nuestras universidades está  muy alejado de los primeros lugares en los “ranking” de las mejores universidades del mundo. De hecho en uno de los mas importantes  no hay una sola universidad latinoamericana en la lista de las 200 mejores.[8]

Cuadro  1.  Primeras diez universidades de España y América
Latina en el Rankig de las 200 Top Universities, 2010.[9]

Lugar
Ubicación
Institución
País
1
148
Spain
2
173
Spain
3
213
Spain
4
222
Mexico
5
253
Brazil
6
269
Spain
7
292
Brazil
8
331
Chile
9
336
Spain
10
353
Spain










La lista recoge más de 600 universidades y las instituciones hispano parlantes están muy mal “rankeadas”, incluyendo las  españolas, tal como se muestra  en el cuadro siguiente. Las diez mejor universidades españolas y latinoamericanas, ubicadas en el ranking, comienzan  con las Universidades de Barcelona, la Autónoma de Barcelona y la Autónoma de Madrid. Las dos primeras  en la lista de las 200 mejores pero en lugares que no se corresponden con la magnitud de la economía  de ese país.  Sin embargo, en lo que respecta  a las universidades de América Latina, incluyendo al Brasil, se esta muy mal ubicados, tal como se puede ver en el cuadro anterior.

Cuadro 2.  Veinticuatro universidades Españolas y
Latinoamericanas siguientes en el Rankig de las 200
Top Universities, 2010.[10]


Lugar
Ubicación
Institución
País

1
358
Argentina

2
367
Chile

3
381
Brazil

4
387
Mexico

5
401-450
Spain

6
451-500
Spain


451-500
Uruguay


451-500
Spain


451-500
Spain

7
501-550
Spain


501-550

Argentina


501-550
Spain


501-550
Argentina


501-550
Colombia


501-550

Brazil


501-550
Spain


501-550
Brazil


501-550

Chile

8
551-600
Brazil


551-600
Colombia


551-600
Argentina

551-600

Colombia

551-600
Mexico

551-600

Argentina



Es común que, para quienes dirigen universidades en América Latina el índice de las 200 Top Universities, o cualquier otro que muestre resultados similares no les resulta agradable los mismos y le hacen críticas, más o menos fundamentadas.[11]  Pero, lo cierto es que,  hay países que han venido  ubicándose en posiciones  internacionales que están sobre representadas en este índice, si se contrastan con en el desempeño de  sus economías y la magnitud de sus mercados.  Por ejemplo,  Corea del Sur, Singapur, Finlandia e Israel.

Cuadro 3. Últimas universidades Españolas y Latinoamericas en
el Rankig de las 200 Top Universities, 2010.[12]


Lugar
Ubicación
Institución
País

601+
Chile

601+
Peru

601+

Mexico

601+
Spain

601+
Chile

601+
Mexico

601+
Chile

601+
Mexico

601+

Chile

601+
Venezuela

601+
Chile

601+


601+
Colombia

601+
Peru



Lo cierto de todo esto es que en el caso venezolano la única universidad que aparece es la Universidad Católica “Andrés Bello”, en el lugar 601 y más.  Pero antes de ella, hay una buena cantidad de otras instituciones latinoamericanas de Brasil, México, Chile, Ecuador, Perú, Uruguay y Colombia, tal como se puede ver en los cuadro 2 y 3. 

Es decir que, a vuelo de pájaro, estamos muy mal en los índices internacionales, no sólo frente a los países altamente desarrollados, sino incluso frente aquellos otros, que tienen económicamente menos capacidad que el nuestro o con aquellos con los cuales nos podemos parangonar en términos de población y producción económica. Por ello, no es desacertado que podamos comparar los debates que se dan actualmente en torno a las universidades españolas y latinoamericanas, para ver si hay  temas en común, con los que se desarrollan  en Venezuela  en la actualidad.

III. La gobernanza universitaria: mirándola con cuidado

Hace pocos días se reunió en la Universidad de La Laguna (España) un foro sobre gobernanza universitaria, con invitados de alta responsabilidad en el sistema de educación universitario de dicho país.[13] Los tres expertos participantes coincidieron en la necesidad de transformar el modelo de gestión, hacerlo más “profesional” para lo cual se requiere un “salto cualitativo en la financiación”. Estando de acuerdo todos en ello,  uno de los participantes en el foro discutió si éste modelo tendría que ser único para todas las universidades.  Asumiendo que hay dificultades variadas en la “gobernanza universitaria, no se cree que haya un único modelo para resolverlos.[14] En este punto, se comparte el mismo criterio con Inciarte, Parra-Sandoval y Bozo de Carmona, para l caso de América Latina  y el resto de los países del sur.[15]

El sistema electoral fue cuestionado –en el foro que estamos comentando- por que auspicia clientelismo político y afecta  los planes estratégicos  que se ven interrumpidos  con el cambios de las autoridades. Todo lo cual  incide en la falta de eficacia (es decir, la capacidad para alcanzar los objetivos establecidos), la inadecuada rendición de cuentas y la desconexión entre centros, departamentos y las instancias autonómicas que financian a las universidades.[16]  Para modificar esta situación, y siguiendo el ejemplo de otras universidades europeas, es necesario: potenciar la rendición de cuentas, flexibilizar la gestión y profesionalizarla, fortalecer los órganos de dirección y reducirlos.

El análisis realizado sobe la experiencia de las universidades de Cataluña, en su búsqueda de un nuevo modelo de gobierno, fue  focalizado adicionando a lo ya expresado,  la necesidad de establecer sinergias entre las distintas universidades.  Es decir, racionalizar la cantidad de programas, que en muchas oportunidades se repiten innecesariamente, mejorar la oferta interuniversitaria, compartir y ahorrar gastos a la vez que propiciar la internacionalización de los planes académicos y poner la infraestructura  al servicio del ámbito económico.

En fin, se busca tener claros los objetivos,  no perder ni diluir los esfuerzos para conseguirlos, tiempo que puede ir mas allá de un período de gestión de autoridades, insistir en el sistema de información para controlar la calidad  y la prestación de los servicios. Desde la perspectiva externa de las universidades, una eurodiputada insiste en el tema que se espera deban atender las instituciones: “mejorar su productividad”.[17]

Más cercana a nuestra realidad geográfica, también encontramos, una preocupación sobre los temas que deben enfrentar, en este caso la universidad ecuatoriana.  Al respecto, Édgar Samaniego Rojas, rector de la Universidad Central, focaliza el esfuerzo en dos temas: “profesionalizar al docente universitario y realizar una  investigación científica que resuelva los conflictos que tiene el país”. Para el momento de la entrevista, en Ecuador se debatía  sobre dos propuestas de Ley de Educación Universitaria.[18]

Las discusiones y reflexiones encontradas sobre la transformación universitaria, hasta aquí revisadas se caracterizan por el señalamiento de situaciones  problemáticas y la proposición de tareas a realizar para superarlos. Claro, tomando en cuenta la naturaleza de los documentos: entrevistas, reseñas de actividades y artículos publicados y que se encuentran en Internet, se entiende que su nivel de complejidad  y profundidad no es mucho. Pero suficiente para observar diferencias, como las que veremos a continuación.

  
IV.  Voluntarismo revolucionario

En un ejercicio de imaginación algunas personas se han preguntado: ¿las universidades venezolanas se convertirían en otras distintas, si se les satisficieran todas las demandas que hacen actualmente?. Se entiende que las de carácter económico.[19]  La pregunta se ha hecho en ámbitos distintos. Por ejemplo, un exrector se lo preguntó a un rector en ejercicio y no obtuvo respuesta.  Y ahora la leo en un artículo publicado en la red.[20]

Como considero de la mayor importancia dicha pregunta, voy a analizar el argumento de la segunda persona.  Ella asegura  que las actuales universidades venezolanas no se convertirían en otras y mejores,  si se diera el caso de  resolverse positivamente las demandas planteadas. Es más, afirma: “la universidad no quiere hacerlo, ni tampoco desea llegar a ningún otro destino que los distancie de la actual estructura universitaria”.[21]

Ahora, cómo modificar esta realidad, tan tercamente sostenida, por la “universidad”, que supongo la incluye a ella que no sólo es profesora titular, sino que, ha sido directora de una escuela universitaria  y actualmente lo es de un instituto universitario. Debo expresar que reconozco resultados importantes  en su gestión.

Pues bien, los mecanismos para transformar la universidad no dejan de ser voluntaristas de acuerdo a la articulista, quien propone: “trastocando su estructura administrativa” –es decir de las universidades- y además,  dejar de  “rendirle culto a los reglamentos y a los procedimientos”. [22]¿Cuál estructura administrativa debe modificarse o suprimirse, por cuál otra y cómo? Iguales preguntas creo que caben para los reglamentos. O su postura es proponer la trasformación de las universidades, ¿sin saber hacia dónde se deba ir ni de qué manera?

En fin, para concluir con su artículo, la autora insiste, es necesario: “instaurar un nuevo sistema de relaciones  sociales entre los pares docentes, entre los profesores y los estudiantes, entre la institución y las empresas, con las instituciones públicas y sobre todo con las comunidades tanto organizadas como desorganizadas”.[23] Dos cosas quiero destacar aquí.  Lo primero, ¿qué se entiende por comunidades “desorganizadas”? Lo segundo:  ¿el nuevo sistema de relaciones, que supongo pasa por lo electoral, no incluye  al personal administrativo, técnico y obrero?

Lo que si debe destacarse es que la autora apunta  a la necesidad de flexibilizar y diversificar los planes de estudio, circunstancia que –afirma- deben hacer las propias casas de estudio por conocer sus verdaderas posibilidades. Con ello es la única propuesta concreta formulada.

Esto de transformar todo, porque estamos en transformación, es común en algunos personajes afectos al gobierno venezolano actual.

También muy recientemente se ha dicho sobre la transformación universitaria: “La clave en estos procesos de gestión del cambio es encontrar los horizontes de sentido que conectan ­subterráneamente­ las diferentes experiencias que se van suscitando en todos lados: sin comando central, sin ninguna estrategia maestra urdida por el partido tal o cual, sin ninguna 'planificación'.[24]  Lo interesante de estas reflexiones es su carácter desafiante  a toda la lógica y comprensión.  ¿Si nadie ni nada dirige u orienta el proceso,  para qué preocuparse por cambiar las cosas?

Pero, unas líneas más adelante pareciera contradecirse pues, se expresa:
El desafío mayor consiste justamente en lograr los dispositivos de intersección de esas experiencias dispersas y desiguales, pues en la medida en que cada iniciativa de cambio se agota en los límites de su territorio acotado, en esa medida el statu quo se reproduce impunemente, los esfuerzos se traducen en desgaste y la frustración se instala”.[25] Contrasta ese discurso frente  a los aspectos señalados por los panelistas de la Universidad de la Laguna o de la Universidad Central de Ecuador, indicados anteriormente. Es decir, señalar puntos específicos para cambiarlos, indicar procedimientos concretos, ofrecer estrategias definidas. ¿Qué es esto de “dispositivos de intercepción de las experiencias”, por ejemplo?

Pero, en lo que si están claros es la necesidad de transformarlo todo, para incluirlo en la “Gran Transformación”.  Y así, a pesar de haber expresado, tan sólo una líneas antes, su recomendación de no hacer tabula rasa con la universidad, se concluye que: “La ventaja en esta coyuntura es tal vez que no se encuentra ninguna área de la que pueda decirse: "Esto está bien como está". En verdad, todo debe ser cambiado. Todo está en juego”.[26] En nuestra perspectiva puro voluntarismo y generalidades.

Quizás una de las características de este debate es la tendencia  a opinar sin mayor base sobre tema tan complejo como el universitario. “Somos un país de opinadores”, afirma un especialista.[27] Y eso esta bien, siempre que esas opiniones, no sea la base para la transformación universitaria.

¿Cambiar todo para que todo continué igual? No creo que eso los anime. Pero de buenas intensiones está empedrado el camino del infierno. Lo que si es evidente es la pobreza  en el análisis, en las situaciones problemáticas apuntadas,  y en las tareas a realizar.  Por supuesto, el gobierno venezolano actual ha mostrado  cuales  son sus intereses y objetivos. Esos está claramente  precisados en abortada Ley de Educación Universitaria y en la práctica burocrática  que realizan los órganos del Ejecutivo Nacional. 


V. Preguntas impertinentes


1.    ¿Cuando muchos especialistas abogan por una diversidad de modelos de gestión universitaria, por qué insistir en una estructura similar para todas las universidades venezolanas?

2.    ¿Cuando internacionalmente se propone fortalecer y flexibilizar los órganos de dirección universitaria y elevar la exigencia de rendición de cuentas, no será conveniente desechar los criterios de la LEU que minimiza la autoridad de los órganos de dirección y diluye su responsabilidad?
3.    ¿Cuándo ocurre un proceso de internacionalización de la educación universitaria en los países mas exitosos por qué nos negamos a permitir la instalación de universidades extranjeras en el país?

4.    ¿Cuando crece de manera acelerada la información y su disposición para las personas es cada vez más fácil y económica, por qué insistimos  en modelos de enseñanza y aprendizaje  basados en la figura del magíster dixit?

5.    ¿Cuando el rasgo de la educación universitaria internacional exitosa apunta a elevar la productividad de su profesores no será el momento de revisar  la homologación salarial nuestra?

6.    ¿Cuando hasta China comunista exige el pago de la matrícula universitaria, no sería tiempo de revisar la gratuidad de la nuestra y fortalecer el sistema de becas?

7.    ¿Cuándo en el mundo universitario internacional las instituciones se someten a procesos internos de evaluación  y externos de acreditación, no será tiempo de ponernos a tono con esta realidad?





Notas


[1] Exposición en el foro sobre Reconceptualización de la Universidad, en el marco del VII Jornada Nacional de Investigación Humanística y Educativa del Núcleo de Facultades de Humanidades y Educación de Venezuela.  Universidad Católica del Táchira. San Cristóbal, Venezuela (el 07.04.2011).
[2] Profesor titular de la Escuela de Educación de la Universidad de Los Andes
[3] Inciate González, A; Parra-Sandoval, M.C. y Bozo de Carmona, A. J. (2010): Reconceptualización de la universidad. Una mirada desde América Latina. Centro Internacional de Investigación sobre Desarrollo/IDRC, Ottawa, Canadá, p. 5.
[4] Una nota hecha  al calor de esa apresurada aprobación se puede ver en:  Ruiz Calderón, Humberto (2010): “Muerte de la autonomía universitaria: ¿seráposible?
[5] Ferrater Mora, José (2004): Diccionario de Filosofía. Barcelona, Ariel, tomo II, p. 1613.
[6]  Pereira, Jorge E (2006) El cambio es lo único permanente Ver en: http://www.gestiopolis.com/canales6/mkt/mercadeopuntocom/administracion-del-cambio-permanente.htm (consulta el 05.04.2011)
[7] El tema del cambio es estudiado por los especialistas en administración y gerencia y es inmensa la cantidad de información que se ha producido en los últimos tiempos.
[8] Uno de los Ranking más importantes en el mundo sobre las universidades es el realizado por el suplemento de Educación Superior del Times de Londres.  En la versión de 2009 entre las 200 universidades más importantes sólo aparecía  la Universidad Nacional Autónoma de México en el lugar 190.  Un año más tarde bajó al lugar 222. 
[9] Se dejó la grafía en inglés pues se tomó directamente de las bases de datos que están en Internet.
[10] Ídem a la nota anterior.
[11]  Al respecto ver la entrevista realizada por Andrés Oppenheimer al  Ministro de Educación de Argentina, Juan Carlos Tedesco, quien durante años fue director del IESAL-UNESCO en Caracas.  Tedesco descalificó  tanto el Rankig del Times como el elaborado por la Universidad de Shanghai, por que: “Dudo de la validez que pueda tener estar comparando instituciones tan diferentes de países tan diferentes, que tienen realidades sociales, culturales tan distintas.”  Oppenheimer, A (2010): Basta de historias.  México, Random House  Mondadori, p. 272.
[12] Se dejó el texto usando la grafía en inglés pues se tomó directamente de las bases de datos que están en Internet.
[13] “El Aula Magna de la Facultad de Física y Matemáticas de la Universidad de La Laguna acogió hoy lunes 28 de marzo (de 2011, HRC) una mesa redonda sobre gobernanza universitaria, organizada por los Consejos Sociales de las dos universidades públicas canarias. En ella participaron Antonio Castellá, secretario general de Universidades de la Generalitat de Cataluña; Francesc Solé, vicepresidente de la Fundación Conocimiento y Desarrollo; y Julio Revilla, vicepresidente primero de la Conferencia de Consejos Sociales de las Universidades Públicas de España. El debate estuvo moderado por Juan José Martínez, director general de Universidades del Gobierno de Canarias”.  Ver:  http://www.ulpgc.es/index.php?pagina=noticia&ver=consociales_28032011 (consultado el 04.04.2011).
[14] La afirmación es de Antonio Castellá, secretario general de Universidades de la Generalitat de Cataluña.
[15] Inciate González, A; Parra-Sandoval, M.C. y Bozo de Carmona, A. J. (2010): Reconceptualización de la universidad. Una mirada desde América Latina. Centro Internacional de Investigación sobre Desarrollo/IDRC, Ottawa, Canadá, p. 5.
[16] Las observaciones son de Julio Revilla, vicepresidente primero de la Conferencia de Consejos Sociales de las Universidades Públicas de España.
[17] Gutiérrez-Cortina, Cristina (2011): “… hay titulaciones con más profesores que alumnos… (y en otros casos, HRC) más personal administrativo que de investigación y docencia… (también, HRC) revisar el catálogo actual de estudios”. En:
[18] Entrevista a Édgar Samaniego Rojas (2010): “Edgar Samaniego es partidario de cambio”.  En:
[19] “… homologación de las becas estudiantiles de las universidades públicas y experimentales con las que reciben los alumnos de la Universidad Bolivariana de Venezuela; por la dotación de unidades de transporte para los estudiantes y el reequipamiento de las existentes; por la discusión de las normas de homologación del salario de los profesores; por el reconocimiento de la deuda acumulada desde hace años con el personal administrativo y obrero de las universidades; por establecer y cumplir un cronograma de pago para saldar los pasivos laborales con este sector y la homologación de sus salarios.” Ruiz Calderón, Humberto: “Huelga en el PNUD”. Ver en:
http://comoenboticadehumberto.blogspot.com/2011/03/huelga-de-hambre-en-el-pnud.html (consultado 06.04.2011).  En realidad el problema es más complejo de lo expresado por los estudiantes huelguistas, por la recurrencia de los presupuesto durante varios años, la alta tasa de inflación, el deterioro de la infraestructura y las deudas acumuladas con el personal que ha ascendido en el escalafón universitario.
[20] Anzola, Myriam (2011): “Alucinando la Universidad”, en Aporrea. Ver:
[21] Ídem.
[22] Ídem.
[23] Ídem.
[24] Lanz, Rigoberto: “Universidad: cambiarlo todo”.  El Nacional,  Caracas, 27.03.2011, p. Opinión/ 9.
[25] Ídem.
[26] Ídem.
[27] “Venezuela no es un lugar de expertos  sino de opinadores de oficio. En Venezuela, y por fortuna eso no es malo, todos tenemos una opinión… Mucha gente da su opinión  sobre la universidad… (Pero)… no tenemos  un instituto de investigaciones  sobre el tema y no sabemos nada de la universidad.”  Albornoz, Orlando (2011): “Ninguna ley resuelve los problemas”. En: http://comoenboticadehumberto.blogspot.com/2011/03/ninguna-ley-resuelve-lo-problemas.html.

2 comentarios:

  1. Nos llegó el siguiente comentario por email que deseo compartir con nuestros lectores: A estas alturas no sé si finalmente te llegó mi comentario sobre tu excelente artículo sobre la necesidad de cambio del sistema universitario, el ranking de las universidades de habla hispana y el deplorable standing de las venezolanas, donde la UCAB es la única que aparece por allá en el 601… Independientemente de las métricas utilizadas –lo que de suyo ya levanta polémica porque seguramente no hay acuerdo en éstas y los pesos otorgados a cada criterio considerado- lo que queda claramente expuesto es que estamos en el foso y que probablemente, seguiremos allá un buen tiempo. Tu selección de posiciones sobre la necesidad de cambios en el sistema universitario ilustra con claridad esa sospecha: al mostrar que, paradójicamente, todos están a favor de la NECESIDAD DE CAMBIO, pero no se ponen de acuerdo en la dirección y el alcance de dicho cambio… La frase de Albornoz por ti citada da cuenta de una de las raíces del problema: con tantas opiniones contrastantes –por no decir diametralmente opuestas- utilizadas como sucedáneos del análisis riguroso, va a ser cuesta arriba acordar un plan coherente que abrace la diversidad. Imagínate cuán lejos estamos de convertir acciones planificadas en realidades y no ya como esfuerzos esporádicos y aislados. Lorenzo Alfonzo

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  2. Gracias Lorenzo Alfonzo por el comentario anterior. Agrego a lo expresado que, una de las consecuencias gravísimas de la política de cerco económico que tienen el gobierno actual sobre las universidades, en especial las autónomas, es que el debate de los cambios internos está paralizado. Me gustaría leer opiniones al respecto.

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