lunes, 31 de diciembre de 2018

Uvas o mandarinas

Hoy, para despedir el 2018, hice un ejercicio de recuerdos sobre lo escrito en nuestro blog.  

Miré los últimos “post” de cada año, desde que llevo La Botica, para recordar qué me hizo escribir y/o publicar en los días finales de diciembre del 2017 al 2010. 

La revisión la hice de la fecha más reciente hacia la más lejana. Resultó interesante. Y deseo compartirlo con los amigos lectores. 

Además, he colocado el link respectivo de cada año y referencia, que se ve coloreado y si lo cliquea se puede ir hasta el texto completo.  

El año pasado estaba afectado por la perdida de nuestro amigo quien fuera rector de la ULA: Miguel Rodríguez Villanave. Él murió el 21 de diciembre de 2017 y nos encontrábamos fuera del país. El día anterior hablé, vía WhatsApp, con otro amigo  muy cercano, quien me informó de la grave situación y después me envió un mensaje con la información de su muerte. Fueron unas navidades de luto por la amistad entrañable que me unió a ese gran universitario. Nos quedó el buen recuerdos de las muchas horas compartidas y la amistad entrañable que me unió con Michel Rodríguez. El 2017 fue de perdida de amigos y familiares: Leonel Vivas, Antonio Luis Cárdenas y Liris Gómez de Cárdenas. Fue un año de mucho dolor. 

El año anterior, el 2016, el último texto fue de otro entrañable amigo quien se encontraba en busca de un editor para publicar un trabajo académico sobre las universidades venezolanas. El texto publicado en La Botica no tiene perdida. De allí extraigo algunas de las frases contundentes que vale la pena leer in extenso: “… soy un autor en busca de editor” “… escribo más de lo que quisiera y no tengo quien me edite.”  “… Bien pudiera esperar, por otra parte, como Weber, que este libro se publique post mortem.” “… Hasta me he acercado a un organismo internacional del área, pero el amable interés que puedan tener sigue el lento ritmo de estas organizaciones…No estoy ofendido. Estoy, simplemente, equivocado.” “… Entonces, no somos personas, vivientes, los autores, sino cuando nos publican y sólo lamento que aun siga, con menos esperanzas que nunca, pidiendo que me publiquen.” El libro se publicó en formato digital y fue presentado en los actos de los 100 años de la reforma de Córdoba en Argentina. El autor: Orlando Albornoz

En diciembre de 2015 estaba pletórico por las elecciones de la Asamblea Nacional de Venezuela, por la aceptación de sus resultados. Esperaba que fuera el comienzo de una pronta salida a la crisis política que vivíamos. Lamentablemente  aun persiste. Sigo pensando que los venezolanos encontraremos más temprano que tarde un camino pacífico a la pesadilla que sufrimos. Vale la pena leer el post: Hacia otra Venezuela.

El año anterior, el 2014,  la pasé fuera del país. En una lejana ciudad de la República mexicana, San José del Cabo, en el Estado de Baja California Sur, en donde hay una cantidad inmensa de venezolanos. Pero además, esta zona tiene conexiones históricas y culturales con nuestra Mérida venezolana. De allí partió para llegar a Mérida, en el siglo XVIII, el fundador de lo que con el tiempo fue la Universidad de Los Andes: Fray Juan Ramos de Lora. Las conexiones de ayer y de hoy entre esta zona mexicana y Mérida son interesante conocerlas.  

En diciembre de 2013 se habían realizado elecciones, hacia poco tiempo, para elegir los alcaldes y nosotros hacíamos algunas reflexiones sobre el problema de la basura en la ciudad de Mérida. Las cosas no se han resuelto y ahora están mas graves que antes. Primero por la politización de éste problema ciudadano y ahora también por la hiperinflación. Vale la pena, leer el texto, “post”, que lleva por título: “Pequeñas y grandes cosas”. Creemos que el análisis sigue vigente. 

Los textos finales de los años anteriores  son un conjunto de reflexiones sobre varios temas. Primero, la elección de Hugo Chávez en estado de salud que hacia prever moriría muy pronto, y que se encargaría Maduro y no Cabello del Ejecutivo Nacional (2012-13). Segundo,  el deseo nuestro de continuar escribiendo en el blog, pese a un panorama futuro, poco halagador (2011).  Y tercero, lo que se suponía fuera la muerte radical de la autonomía universitaria, en la Ley de Universidades aprobado por la Asamblea Nacional el 23 de diciembre,  que finalmente hasta Chávez, rechazó firmar y aprobar (2010).

Algunos de esos textos tienen pocas visitas pues aún no había descubierto el mecanismo para mantener una afluencia constante a nuestros escritos en el blog. Por ello hoy, en medio de nuestra reflexión sobre el camino andado en los días finales de los últimos ocho años pasados,  decidí hacer un recuento e invitar a nuestros lectores a leerlos, si logro con nuestro escrito hacerlos de su interés. 

Esta noche vieja, cuando escuchen las “Uvas del Tiempo” de Andrés Eloy Blanco, sigan la tradición, de pedir los deseos para el año entrante. Como supongo que pocos van a poder consumir las doce uvas de la tradición, sugiero comprar mandarinas, que están de temporada. Si su mandarina no tiene los doce gajos, divídalos hasta sumar la cantidad necesaria y pida los deseos antes de las doce de la noche. Espero que alguno de ellos se concreten.    

El próximo 2019 será muy complicado en Venezuela y ello empezará desde los primeros días del año nuevo. No se qué va a ocurrir el 10 de enero o antes, con el nuevo período presidencial y las observaciones que existen en el país y a nivel internacional. La hiperinflación no parece poder controlarse efectivamente con el gobierno de Maduro. La diáspora, pese a lo señalado por el gobierno no mengua, sino todo lo contrario. Un panorama muy complejo. Esperamos encontrar un camino pacífico para resolver el cuadro descrito, o al menos comenzar a atenderlo adecuadamente.

Al final,  sólo deseo expresarles a nuestros lectores que seguiremos escribiendo hasta que el cuerpo y la mente aguanten. Espero que sean muchos años más. Feliz 2019, para todos.     

  

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